Entrevista a Bill mantlo del fanzine Bem #24.

Ya que esta semana hemos recordado especialmente a Steve Gerber gracias a una entrevista muy bien traducida en Entrecomics (-link, creo que esta otra entrevista a su contemporáneo y sucesor en Howard el Pato, el siempre subestimado Bill Mantlo, puede complementarla. Se publicó en el fanzine Bem #24, en Julio de 1979.


Bill, supongo que la primera pregunta lógica es cómo llegaste al mundo del comic. ¿Eras un fan activo?
Bill Mantlo: Bueno, ahora tengo 27 años y he estado leyendo comics desde que tenía 7 u 8. Cuando empecé, en los 50, los comics costaban 10 centavos. Mi asignación semanal era de 25 centavos -ésto por supuesto fue antes de la inflación y de que quitaran la plata de los cuartos de dólar- y con eso, montaba en mi bici e iba a la tienda de golosinas local, donde compraba 2 comics y un paquete de cromos de baseball (o monstruos, football, cromos de Davy Crockett, etc). Ahora tienes suerte si puedes comprar los cromos por un cuarto de dólar.
En fin, los comics que compraba eran los típicos de DC Superman y el Batman de mandíbula cuadrada. Creía que eran estupendos y aún lo creo. Tambien había otros comics como House of Mystery, Strange Adventures- recuerdo un montón de aquellas historias cortas de horror o ciencia-ficción, contadas con brillantez y simpleza.
Marvel -que en aquella época se llamaba Atlas- con sus comics de monstruos, nunca me llamó la atención. Luego, a principios de los 60, hubo aquella explosión repentina. Iba a una tienda de golosinas y además de Batman, había títulos como Flash, la Liga de la Justicia, Green Lantern, y Showcase, presentando a más héroes en un año de los que había visto en la década previa. Era tremendamente excitante, un enfoque totalmente nuevo. Y yo seguía las aventuras de esos héroes de DC religiosamente, añadiendo Metal Men, Sea Devils, Blackhawk, Hawkman, The Atom, etc, a mi lista de lecturas -obviamente mi asignación había aumentado-.
Pero incluso esa explosión de DC no fue nada comparada al día en que fui hasta la misma tienda de golosinas y allí, en la estantería en que normalmente se encontraba Batman, había una copia del Spider-Man #4. Parecía …diferente. Lo hojeé, sin saber bien lo que pensar de él, y lo volví a dejar en su estantería. Entonces lo volví a coger, comencé a quedar atrapado por este extraño personaje de las telarañas que intentaba atrapar a este villano de arena que parecía escurrirse entre sus dedos y, bueno, creo que no me perdí ni un solo número de Spider-Man desde entonces hasta mediados –o finales- de los 60, cuando Ditko se fue.
Estaba en un centro de enseñanza secundaria por entonces, un sitio duro de verdad, donde tenías que compensar tu incapacidad para pelear poseyendo cualquier talento. El mío era dibujar. Pasé tanto tiempo calcando comics de Marvel que empecé a desarrollar un estilo tosco. Con amigos -incluídos los matones que querían matarme, suplicándome que los incluyera como villanos- empecé a producir mis propios comics coloreados con lapiz y ceras llamados, creo, Congo Comics. Allí presentaba a personajes tan inolvidables como the Bulk and the Revengers (la Mole y los Vengativos). Muy original. Debería añadir entre paréntesis que todo ésto ocurría en JHS 192 en Queens, New York, un auténtico callejón sin salida como comunidad y educación pública. Podría haber terminado todo allí, podría haber ido al instituto Andrew Jackson, a unas pocas manzanas, a diseñar papel pintado para pared, excepto que había una profesora de arte que, ignorando su buen juicio, insistió en que hiciese el test para ingresar en la Escuela de Arte & Diseño de NY, en Manhattan. Creo que había ido a Manhattan dos veces en mi vida –la gente de los suburbios de NY habla de Manhattan como "La Ciudad"- pero yo estaba decidido a no ir a Andrew Jackson, así que agarré mi ridículo portafolio de calcos y Congo Comics, me metí en el metro, y fui a Arte & Diseño. Milagrosamente pasé el test, y los siguientes cuatro años ignorando a mis profesores, que decían que los comics eran basura, y seguí dibujándolos. Sí, dibujando. Escribía mucha prosa, y los guiones de los comics primitivos que dibujaba, pero mi interés primario era ser el próximo Gil Kane. Esto continuó hasta que entré en la Escuela de Arte Cooper Union, muy prestigiosa en Manhattan. Allí me desprendí de los comics, empecé a pintar y me pasé a la fotografía. Pasé los siguientes cuatro años haciendo fotos, y conocí a otra fotógrafa, Karen Pocock, con quien me casaría. Ambos nos graduamos, e inmediatamente descubrimos que hay fotógrafos a patadas.
Yo no tenía trabajo, hice algunos de servicio social bastante asquerosos, y entonces una vieja amiga de la Escuela de Arte, Annette Kawecki, me llamó. Parece que había conseguido un trabajo como rotulista en Marvel Comics, y me preguntó si estaba interesado en hacer montaje y diseño mecánico para ellos. No había pensado en Marvel Comics durante años, literalmente. Había dejado de comprar comics tras graduarme del instituto, pero un trabajo era un trabajo. Me entrevistó el difunto John Verpoorten, me contrató y me convertí en su ayudante, haciendo el trabajo más tonto del mundo. ¿Pero era yo un fan activo de los comics? Bueno, como he dicho, los compraba y leía durante toda la época del instituto, dejando primero a DC a mediados de los 60, y a Marvel cuando me hice algo mayor, y ellos, pensé, entraban en un bache a finales de los 60-principios de los 70. Iba al instituto con Frank Brunner, y fuimos a algunas convenciones de comics, pero nunca pertenecí a ningún movimiento "fan" organizado, y nunca veía, no digamos leía, fanzines. Pero había un grupo de artistas-lectores en la Arte & Diseño, y competíamos entre nosotros dibujando y escribiendo ese material.


Capitán América #182 -Febrero de 1975- coloreado por Mantlo.

Por supuesto, cuando empezaste a escribir guiones, no te dieron una serie principal de Marvel enseguida. ¿Cuál fue tu primer trabajo estable, tu primera serie regular?
Bill: Mientras trabajaba, veía a los artistas y escritores divagando, discutiendo, hablando de su trabajo. Había abandonado todo deseo de dibujar comics, y encontraba la mayoría- no todos- los guiones de la época (alrededor de 1972) muy infantiles, especialmente los comis en blanco y negro de horror y Kung-Fu. También veía que todos los escritores tenían increíbles dificultades para cumplir con los plazos de entrega. No entendía porqué, el trabajo no parecía tan difícil, sobre todo viendo algunas de las historias que creaban.
Así que un día Tony Isabella, escritor de Marvel y editor de la línea en blanco y negro, entró corriendo en la oficina de Verpoorten, lleno de pánico y gritando que necesitaba para el día siguiente que alguien escribiera una historia de los Hijos del Tigre para 'Deadly Hands of Kung-Fu'. Él había esbozado el argumento, que había sido dibujado por el artista novel George Perez, pero estaba pillado al final de la fecha tope y no podía guionizarlo. John Verpoorten, que se divertía torturando al pobre Tony, dijo que no tenía a nadie que pudiese entregar el trabajo al día siguiente sin incumplir sus propios plazos. Tony, le dijo, tendría que hacerlo por sí mismo. Fue entonces cuando me oí a mí mismo diciendo casi sin querer, " Tony, yo lo haré." Tony me miró incrédulamente. Ya sabes, yo era el tío que hacía el montaje y que acababa de empezar a colorear comics de Marvel. Pero Tony tuvo la decencia de no reirse, y me dió el trabajo. Lo escribí esa noche, lo entregué al día siguiente, y con muy pocos cambios editoriales, lo aceptaron. El resto es historia.


Deadly Hands of Kung-Fu #7. Primer guión de Mantlo.

Desde entonces, mi velocidad y fiabilidad me dieron la reputación de ser el "rey del fill-in" (ndt: nº de relleno en el que el escritor titular tiene que ser sustituido por no poder entregar el trabajo a tiempo) de Marvel. Escribía cualquier personaje rápidamente y, aunque mis argumentos eran flojos, a todos les gustaban mis diálogos. Parecía tener olfato para coger la sintaxis del superhéroe Marvel. Pero mientras los editores iban y venían (de Roy Thomas a Len Wein, de Len a Marv Wolfman, de Marv a Gerry Conway, de Gerry a Archie Goodwin, de Archie a Jim shooter) parecía que me postergaban a la hora de darme una serie regular. Había hecho una etapa de Marvel Team-Up, aunque ése es uno de esos comics que venden muy bien, pero cuyos escritores odias. No puedes desarrollar a los personajes porque todos son protagonistas en otra serie.
Me dieron otras series (Frankenstein, Morbius) pero eran comics que iban a ser cancelados de todos modos, y cayeron antes de que pudiese empezar con ellos. Sólo mi trabajo en los Hijos del Tigre tenía algo de continuidad, y en esa época se ignoraba a la humilde sección de blanco y negro, así que George Perez y yo trabajábamos en un limbo virtual, haciendo lo que queríamos con nuestros personajes pseudo-kung-fu, y creando algunos nuevos como el Tigre Blanco.
Entonces alguien se dió cuenta de que George se había vuelto muy bueno y le ofreció los 4 Fantásticos o los Vengadores, no recuerdo cual. Así que George se fué. Keith Giffen, uno de mis artistas favoritos, vino para uno o dos números, y creamos a la Sota de Corazones (idea mía, diseño de Keith) pero la serie de Kung-Fu se canceló poco después, y me pasaron a Iron Man y Peter Parker, the Spectacular Spider-Man.



Deadly Hands of Kung-fu #22. Se presenta la Sota de Corazones.

También hice fill-ins y comics como Skull the Slayer, pero fue en Iron Man [link], mi primera serie estable con un personaje cuyo destino podia controlar, cuando empecé a aprender como se hacía un argumento. Los argumentos de Peter Parker los hizo Archie Goodwin por un tiempo, así que yo sólo tenía que añadir diálogo y recuadros explicativos, pero Iron Man era mío. Intenté sacar a un personaje agotado del limbo Marveliano y devolverlo a la grandeza. De nuevo, la falta de interés editorial y el arte extremadamente pedestre de George Tuska me entorpecieron, pero creo que empecé a alcanzar un poco de lo que quería -dar a Iron Man/Tony Stark algo de humanidad- antes de que me sacaran de la serie.


Dibujos de George Tuska para Iron Man.

La reacción de los lectores fue increíble, abrumadoramente positiva hacia el Cabeza de lata y la Sota de Corazones, al que me había llevado a la serie, pero Jim Shooter se convirtió en editor en esa época. Como en cualquier otro sitio, un editor tiene sus propias ideas sobre cómo deben ser la cosas. Así que Jim me sacó de Iron Man, pero lo hizo de la manera más profesional que yo había visto nunca en Marvel, en vez de dejar a los escritores colgados, nos dio la oportunidad de crear nuevos títulos, nuevos personajes, o demostrar lo que podíamos hacer en otras series de Marvel para las que pensaba que éramos más apropiados.
Yo ya había demostrado que podía escribir a Spider-Man, así que me permitieron escribir Peter Parker también. Luego siguieron los Micronautas; me dieron Tarzan y, cuando Steve Gerber se fue de Marvel, fuí el primer escritor al que Jim pidió que se encargase de Howard el Pato. Jim, parecía que pensaba (supongo que basándose en mi poco convencional trabajo en Skull, Man From Atlantis y la Mosca Humana) que escribo mejor los personajes secundarios de Marvel. Yo no estoy de acuerdo, pero Howard encaja en la teoría de Jim.

Se dice a menudo que has guionizado más personajes de Marvel que Stan Lee, contando todos los fill-in que has hecho. ¿Es fácil escribir un fill-in para una serie larga? ¿Es justo juzgar a un escritor por un trabajo así?
Bill: Los fill-in son una forma terrible de juzgar el trabajo de un recién llegado. Cuando empecé, escribir un fill-in significaba crear un comic en una noche, o en la hora del almuerzo (yo seguía trabajando como ayudante de producción en el Marvel bullpen; no como ahora que, como freelancer, trabajo en casa) y la calidad era menos importante que la velocidad. El escritor estaba en una posición incómoda, por un lado tenías al dibujante gritando que necesitaba el guión de inmediato (y si era Sal o John Buscema no te atrevías a no mandarle algo) y, por el otro lado, tenías a un editor que no tenía tiempo de inspeccionar tu trabajo.
Esto variaba, por supuesto, de un editor a otro. Algunos no tenían tiempo, a otros no les importaba. Así que tirabas rápidamente de tu recuerdo de un personaje que nunca habías escrito (supongo que yo tenía suerte de recordar muy bien todo lo que Stan Lee había escrito, habiendo leído Marvel cuando Stan Lee escribía prácticamente todo) y creaba rápidamente un argumento, o se lo contaba por teléfono al dibujante. Luego, cuando la historia volvía dibujada, el mismo editor que no se había molestado en revisar tu argumento antes, la veía y se lo llevaban los demonios, "¡Esto no es lo que queríamos!" olvidando que nunca te habían dado ninguna indicación de qué era lo que querían. Lo único que me salvaba era mi sintaxis, podia hacer que Thor hablase como Thor, Spider-Man como Spider-Man, y todos los personajes secundarios razonablemente bien. Otro factor era que Marvel siempre se excedía en las fechas de entrega a la imprenta, y muchos comics pasaban a través de la editorial como en una cadena de montaje, de ahí todos esos errores tipográficos, coloreados incorrectos y argumentos vergonzosos.

¿Qué personajes encuentras más fáciles a la hora de escribir un fill-in, y cuales más difíciles?
Bill: Spider-Man siempre me ha parecido el más fácil de guionizar. El argumento es diferente porque, no habiendo escrito nunca su serie principal -Amazing Spider-Man- nunca pude controlar o dirigir el destino del personaje totalmente. Los 4 Fantásticos y Thor me parecían muy divertidos. Daredevil se escribe fácilmente, pero nunca he tenido que preocuparme por ninguna de sus sub-tramas. Iron Man es complicado, pero divertido. Killraven y los Defensores eran espantosos, bien porque los escritores en ese momento estaban en medio de líneas argumentales increíblemente retorcidas o porque no parecía que pudiesen concentrarse en sus personajes. Con éstos dos estaba en la increible posición de guionizar "comics de culto", comics que tenían un público rabioso, para quien era un sacrilegio que otro escribiese un número. Los X-Men eran otro de esos títulos, pero, en esa época en que escribí mi fill-in, sólo se había publicado la primera aparición de los nuevos X-Men, y Chris Claremont todavía no había empezado a desarrollar a los personajes. Cuando se publicó lo mío, los lectores preguntaron adónde había ido a parar el desarrollo de personajes. Si hubiese podido responder en ese momento, habría dicho, "¡Hey, no había ninguno cuando escribí ese número!"

En una entrevista en Heroines Showcase #16, Chris Claremont mencionó que ambos teníais las mismas dificultades, cuando él escribió Uncanny X-Men #94 y tú escribiste el fill-in (X-Men #96), y tu número podía haber funcionado en ese momento, pero en los dos años que pasaron, los personajes se habían desarrollado de una forma diferente, así que lo reescribió, y al final no había casi ninguna línea de tu guión original. ¡Así que no deberían culparte si el desarrollo de personajes no era bueno!
Bill: Chris tiene razón, estoy de acuerdo con él. Mi fill-in para los X-Men estaba pensado para un momento específico -a unos pocos meses de haber sido escrito- y cuando finalmente se publicó, los personajes se habían desarrollado y cambiado mucho. No puse objeciones a que Chris lo reescribiese (ya que me habían pagado por mi guión original) y habría ayudado a reescribirlo si hubiera sido necesario o me lo hubiese pedido. Creo que los X-Men de Chris es uno de los mejores comics de Marvel. Durante un tiempo parecía el único título que merecía el adjetivo "original". Pero creo que los tiempos han cambiado desde entonces. Los X-Men siguen siendo originales y muy populares, y el buen trabajo de David Michelinie en Los Vengadores y Roger McKenzie en Daredevil está empezando a crear un nuevo "Renacimiento Marvel". Claro, seguro que éso ya lo has oido antes, pero esta vez, bajo el control editorial de Jim Shooter, parece que está pasando de verdad. ¡Y espera a ver a nuestro nuevo personaje: ROM!

¿Qué le parece al escritor regular de una serie que alguien llegue para hacer un fill-in con "su" personaje?
Bill: Los escritores regulares, si eran profesionales, nunca se oponían a los fill-ins, porque sabían que no les daba tiempo y el comic tenía que salir. Las prima donnas siempre se oponían. Creo que se puede decir que la mayoría de las prima donnas ya no trabajan en Marvel, y eso es parcialmente atribuible a Jim Shooter.

Imagino que Marvel ha cambiado desde que empezaste a escribir fill-ins.
Bill: Marv Wolfman fue el primer editor que pareció tener el máximo respeto por mi trabajo, y la máxima compasión por lo que tenía que suponer ser el "rey del fill-in". Pero Marv, igual que Len y Archie y Roy, se enredaron en problemas económicos estúpidos con Cadence Industries y, tras un tiempo, no podían supervisar los comics. Marv es escritor, no un hombre de negocios. No podía hacer las dos cosas y obtener calidad de sus escritores. Así que se fue. Gerry Conway fue contratado y se fue. Archie Goodwin fue contratado y se fue. Jim Shooter fue contratado …y los cambios llegaron. Jim, en estrecho contacto con Stan, dividió la carga editorial entre los editores asociados, mientras que él, como editor en jefe, era responsable de toda la línea editorial. Esto quiere decir que podía dedicar su tiempo y energías a los negocios, mientras que sus asociados (Roger Stern, Al Milgrom, Mark Gruenwald, Ralph Macchio, Jo Duffy y Rick Marschall) se dedicaban a la dirección de comics y corrección de pruebas en general. Jim es totalmente profesional. Asigna los escritores a los títulos porque cree que es donde tienen que estar, no por favoritismo o nepotismo o por ser fan. Un escritor siempre sabe donde está cuando Jim está por encima de él (literalmente por encima, Jim mide más de dos metros), lo que es un buen cambio frente a la constante incertidumbre e inseguridad que plagó Marvel durante años.
Jim es también el mejor creador de historias que he visto (¡Marv Wolfman le sigue de cerca!). Sabe lo que estás haciendo con tus personajes, y puede indicarte rápidamente lo que deberías estar haciendo con ellos. Puede modificar tus direcciones, pero te dice porqué lo está haciendo, y su razonamiento no es caprichoso. He llegado a respetarlo mucho en el ultimo año y medio. Ha hecho que escribir para Marvel vuelva a ser divertido.

Creo que escribir Marvel Team-Up fue tu gran explosión, Bill. ¿Fue un trabajo que querías? ¿Te divertiste? ¿Te afectó dejarlo?
Bill: Marvel Team-Up, como decía, era divertido pero limitado. No podías desarrollar a Spidey o a su estrella invitada, así que siempre hacías historias de héroe conoce a héroe/pelean/se reconcilian/y van tras el villano juntos. Material muy primario. Intenté cambiar eso (a) haciendo que el alter ego de Spidey, Peter Parker, apareciera más a menudo; (b) haciendo que las estrellas invitadas se quedasen más de un número –fuí el primero que lo hizo en MTU- (c) introduciendo a mi propio elenco de secundarios -como la detective Jean DeWolff- y (d) poner a Spidey saltando por el tiempo y el espacio sólo para sacarlo de New York, donde se habría tropezado consigo mismo debido a sus apariciones en Peter Parker y Amazing. No hace falta decir que aunque a los lectores les gustaban estas excursiones, apariciones más largas, etc., a algunos editores no, y querían devolver MTU a su status de segunda clase. Creo que cumplí mi tiempo en MTU, y no me importó dejarlo. Pero pienso que cambié el concepto que se tenía de MTU, y creo que Chris Claremont ha continuado en mi dirección, añadiendo algunos adornos de su propia cosecha. Como aviones que se estrellan un mes tras otro…


Marvel Team Up: Spiderman viajando por el tiempo ... y el espacio.

Antes de que vayamos a los Micronautas, deberíamos hablar un poco más de tu trabajo en los 'Hijos del Tigre' y el 'Tigre Blanco'. ¿Teníais tú y el dibujante más libertad en los comics en blanco? ¿Cómo se te ocurrió crear el primer superheroe puertorriqueño?
Bill: Había más libertad en mi época de los Hijos del Tigre sobre todo porque a nadie le importaba. George Perez y yo hacíamos lo que queríamos, y George empezó a perfeccionar algo de su estupenda narrativa experimental que usaba multitud de viñetas, libre del control o interés editorial. George es hispano, puertorriqueño para ser exacto, y tenía un íntimo conocimiento de los barrios bajos del Bronx Sur. Así que le dije, "Hey George, vamos a hacer un personaje que refleje esa horrible realidad!" Describí su uniforme como el de Spidey sin detalles (el color no existe en los comics en blanco y negro) y George cogió el azadón y lo diseñó. El concepto era mío, pero nadie le da vida a un personaje como George Perez, así que compartimos el crédito por haber creado a Hector Ayala/el Tigre Blanco. Pero otra vez, aunque el interés de los lectores fue masivo, nadie de la editorial quiso ver a Hector en su propio comic. ¿Por qué? Quizá porque creen que su potencial de ventas es pobre, quizá les preocupa que la clase media blanca que predomina como lectora de Marvel ignore a un superhéroe hispano.



¡Y tanto que tenían libertad! En 'Deadly Hands..' #19 aparecían Mantlo y Perez paseando por el Bronx Sur y se cruzaban con los Hijos del Tigre, que se separaban en esa historia dando lugar al nacimiento del Tigre Blanco.

Luke Cage tampoco vende bien, pero como he dicho, el Tigre Blanco no es Luke Cage. El Tigre Blanco es popular como co-protagonista en Peter Parker, pero voy a sacarlo de allí para concentrarme más en Spidey. Así que desaparecerá, puede que para siempre, en el limbo Marvel. Me gustaría llevármelo a otra serie, como hice con la Sota de Corazones (otro personaje que no le importaba a nadie del bullpen, aunque a los fans les encantaba) pero no parece posible. Otro problema es que los fans, aunque ruidosos, son una minoría de la audiencia de Marvel. Los que mantienen con vida las series de Marvel son los chicos que compran un comic en el kiosco mes tras mes porque algo en ese comic les llama la atención. No sé si la Sota de Corazones o el Tigre Blanco tienen ese potencial. No tengo pensado hacer nada con la Sota próximamente, y tampoco sé si a alguien más le importa. Me gustaría empezar un nuevo super grupo con él dentro, pero no sé si es posible. Tal como yo lo veo, incluiría a la Sota, el Tigre Blanco, Hawkeye, la Viuda Negra y otra chica, puede que un personaje nuevo.


Peter Parker Spectacular Spiderman #29. El Tigre Blanco fue co-protagonista durante varios números.

La Sota me parece un héroe muy estimulante e intrigante. Si se le diera serie propia ¿serías el guionista automáticamente? ¿Cómo te sentirías si se lo dieran a otro?
Bill: Si la Sota consiguiese serie propia, basándose en las ventas por su aparición en Marvel Premier, yo diría que, conociendo a Jim Shooter, me darían a mí la serie. Si me quedaría o no dependería de la calidad de lo que escribiese, y de las ventas. Pero soy realista y lo bastante profesional para darme cuenta de que, en las circunstancias presentes, no me pertenece ningún personaje o idea que cree para Marvel, le pertenece a Marvel. Así que si Marvel quisiera reemplazarme en mi propio personaje, cosa que no creo que Stan o Jim harían sin poderosas razones, tendría poco de qué quejarme, ya que entré en el acuerdo con los ojos abiertos. Me gustaría que este sistema cambiase. Me gustaría ver a esos artistas y escritores cobrar un porcentaje de sus personajes, de los derechos de merchandising, de su publicación en el extranjero (sólo nos pagan por la publicación en los USA ahora mismo) pero eso es lo que me gustaría que fuese, no lo que es. Pero entiendo que tu pregunta es una referencia velada a mi llegada a los guiones de Howard el Pato tras la marcha de Steve Gerber. Todo el mundo asume, en parte debido a las declaraciones de Steve, que Howard era el Pato de Steve. Steve creó a Howard (con Val Mayerik y Frank Brunner y una habitación llena de gente en una fiesta nocturna, por lo que oí) pero también firmó los cheques de Marvel, que dicen claramente que todos los derechos de todos los personajes son de Marvel. Una cosa es desafiar al sistema antes de firmar, pero otra es hacerlo retroactivamente, algunos años después de que Marvel haya corrido el riesgo de publicar 31 números del Pato. Estoy de acuerdo con la posición de Steve sobre la propiedad del escritor, pero simplemente no es la realidad en este momento. Así que si Marvel me quitara la Sota o los Micronautas, tendría que decidir entre despedirme o aceptarlo.

Vamos a Los Micronautas. ¿Cómo se le ocurrió a Marvel hacer la serie?
Bill: Mi hijo recibió como regalo algunos de los Micronautas de Mego en la Navidad de 1977. Pensé que tenían mucho potencial y escribí una propuesta, detallando la dirección que planeaba tomar con estos pequeños aliens del Microverso subatómico, y se lo entregué a Jim Shooter. A Jim parece que le gustó la idea, porque llamó a Stan y luego llamaron a Mego. La idea prosiguió, y Jim me dió la señal de salida para desarrollar a los personajes. Lo hice, entonces buscamos a un dibujante. Se mencionó a Jack Kirby, pero estaba terminando su contrato con Marvel, y nadie sabía si lo renovaría, cosa que no hizo. Se llamó a George Perez. George aceptó, pero se hizo obvio que no podía con tanto trabajo. Jim me llamó -yo estaba desesperado por empezar- y me preguntó si había visto el trabajo de Michael Golden en National. Dije que no, nunca leía comics de DC, ¡pero Jim me dijo que comprase un número de Mr. Miracle! Lo hice y me enamoré del arte de Michael inmediatamente. Jim habló con Michael, que dijo, "¿Qué? ¿Un comic sobre juguetes pequeños?" pero accedió a reunirse con nosotros para discutirlo. A Mike le gustaron las ideas que le expuse, porque aceptó, y él, yo y el editor Bob Hall empezamos a preparar el argumento de los 12 primeros números (sí, escribimos toda la epopeya, desde el triunfo de Karza hasta su caída) al principio, para que la epopeya de Karza tuviese fin. No estábamos seguros, a causa de los acuerdos contractuales con Mego, si podíamos incluir a personajes de Marvel en el comic, así que lo evitamos. Luego resultó que sí podíamos incluir a personajes de Marvel en el comic Los Micronautas, pero no podíamos incluir a Los Micronautas en ningún otro comic de Marvel. Añadí a Marioneta y Bicho a la línea de Mego, convertí a Acroyear en uno de los buenos -como oposicion a Acroyear II, su hermano el Príncipe Shaitan- y Michael diseñó el Endeavor.


Último nº de la serie original de Mr. Miracle (#25). Dibujo de Michael Golden y guión de ... ¡Steve Gerber!, que había "escapado" de Marvel: "Al igual que eslabones hechos de metal me constreñían..hay fuerzas en el Universo que intentan ataros. Al igual que yo estaba encerrado vivo en una caja..hay fuerzas que quieren sofocaros. ¡Pero escapar es posible!"

¡Nos pusimos manos a la obra y creamos el 1º número más retorcido de la historia del comic! ¡Jim y Stan estaban despavoridos! "¿Qué has hecho? ¡No lo entendemos!" gritaban. "Si nosotros no lo entendemos, ¿cómo esperas que los críos lo hagan?" decían. Michael y yo nos deprimimos muchísimo, y empezamos a intentar simplificar la línea argumental sin sacrificar ninguno de los elementos de ciencia ficción inherentes al libro; una tarea difícil cuando se trata con la inmortalidad, bancos de cuerpos, sistemas solares sub-moleculares, propulsión más rápida que la luz, etc. Pero perseveramos, y el resultado es un comic que parece increíblemente popular, a la altura de X-Men, aunque aún no hemos visto las ventas del #1 (tardan 12 semanas). Así que, en el momento de esta entrevista, no sabemos si tenemos un éxito o un fracaso entre las manos. Espero que sea un éxito, y creo que Los Micronautas ha empezado a aparecer en Star Wars Weekly a partir del #50. Espero que Michael y yo obtengamos alguna ganancia de eso.

¿Cómo ves las personalidades de los personajes principales de Los Micronautas?
Bill: Sus personalidades nacen en parte de su apariencia como juguetes. Como no sabía el concepto que Mego tenía de sus propios personajes, decidí que Space Glider parecía el comandante de la nave, que Biotron parecía un robot semi-humano obsoleto, que Microtron parecía un tipo pequeño y divertido, que Acroyear parecía duro, y Acroyear II y el Baron Karza parecían malvados. El Viajero del Tiempo parecía etéreo. Comandante de Fuerza parecía no tanto la fuerza definitiva del Bien, sino un emisario del Bien. No había juguetes femeninos –me han dicho que los compradores americanos consideran vulgares a los juguetes femeninos japoneses, que disparan proyectiles por el pecho y zonas púbicas, etc –así que creé a Marioneta, la Princesa Mari. Convertí al Guerrero Galáctico de Mego en un insectoide, y le dí el nombre de Bicho, pero Bicho no es propiedad de Mego sino de Marvel. Slug, Capitán Universo, Jasmine, Cilicia y otros personajes que aparecerán tarde o temprano son mis creaciones, o mías y de Michael.


Micronautas #1

El nombre "Arcturus Rann" tiene alguna conexión con la série clásica de ciencia ficción de los 60, en la que Adam Strange se aventuraba en un planeta llamado Rann?
Bill: Hice al Comandante Rann/Space Glider comandante del Endeavor, tomando su nombre del planeta al que Adam Strange se encontraba transportado por el rayo-zeta hace años, como homenaje a los artistas y escritores de esa historieta clásica. Me gusta mostrar mi respeto a los creadores de los héroes clásicos de comic con los que crecí.

Toda la serie parece una mezcla intrigante de muchos argumentos e ideas que nunca antes se han llevado a cabo con entera justicia en los comics – ‘El 4º mundo de Kirby' por ejemplo. Iba a mencionar 'Star Wars', pero 'Star Wars' es más una hábil mezcla de ideas que un concepto totalmente nuevo…
Bill: ‘El 4º mundo de Kirby’ fue muy inspirador, aunque siempre me pareció errático y confuso alargarlo a cinco o más títulos. Intento hacer lo que Jack quería en un sólo comic. No es fácil. 'Star Wars' también tuvo alguna influencia, pero no mucha. Vi la película después de haber concebido Los Micronautas, y me sorprendió lo que se parecían las dos. Pero como tú dices, 'Star Wars' es un derivado de historias estandar de ciencia ficción y de la obra de Stan Lee, que también considero un antecedente de mi propia escritura. Así que Los Micronautas es una mezcla de lo nuevo y lo viejo, de comics y ciencia ficción, de comics e historia (veréis un montón de referencias de soslayo a Herodoto en el comic) y de comics y religión. Creo que a lo que más se parece es al ‘4º mundo de Kirby’ y a los comics de Thor que Kirby y Stan hacían a mediados de los 60. Sí, hay un montón de Thor.

¿Por cuánto tiempo te ves escribiendo Los Micronautas? Si tuvieses que renunciar a uno de tus trabajos, ¿cuál sería?
Bill: Me gustaría escribir Los Micronautas hasta que se volviese aburrido. Creo mucho en escribir 100 números de un cómic. Nunca lo he hecho, pero pienso que es increible, por ejemplo lo que Stan hizo en los 4 Fantásticos, Thor, Spider-Man, y me gustaría intentarlo. Me gusta la idea de crear una epopeya. No sé si todos los personajes serán constantes - en Micronautas #14 ya tengo dos miembros más, dos mujeres añadidas al equipo y está empezando a ser ingobernable- pero el cambio también es parte de la estructura de la epopeya. Por lo que respecta a renunciar a trabajos, raramente he tenido que dejar nada, porque soy muy rápido. Normalmente solo dejo de escribir un título por cancelación o cambio. Supongo que dejaría Tarzan primero, aunque lo encuentro muy fácil de escribir, porque no creo que se pueda superar a Burroughs, o que se pueda seguir adaptándolo, o que puedas escribir un personaje que se creó hace 60 o 70 años sin repetir lo que ya se ha hecho. Además me encanta el dibujo de Sal Buscema en el comic, odio prácticamente a todos sus entintadores. No creo que el comic tenga muy buena pinta, y me preocupa mucho la calidad final de los comics que escribo. No dejaría Howard por nada del mundo.

Hablando de Howard el Pato, ¿te parece fácil o difícil seguir los pasos de Steve Gerber?
Bill: Howard me parece fácil de escribir, pero sobre todo, me parece divertido. El pato y yo compartimos egolatrías similares (no me preguntéis cuáles son) creo que mi sentido del absurdo no es muy diferente –aunque sí más lineal- al de Steve Gerber. Al principio me preocupaba ir detrás de Steve, seguir sus huellas, etc, y las cartas de odio de los fans que ni siquiera habían leído mi primer número (#30) no ayudaban. Tampoco ayudaron los dos fill-in anteriores. Pero una vez que Howard #30 llegó se publicó y las cartas empezaron a llegar, supe que mis temores eran infundados. Las alabanzas fueron abrumadoras. Las críticas acertadas. Sólo unas pocas cartas locas como, "¡Nunca más leeré Howard porque Marvel la cagó con Steve Gerber…!" Hey, yo no la cagué con Steve Gerber. Sólo escribí lo que me pidieron y dejé que Marvel y Steve se las entendieran. No me gusta la gente que no quiere ni mirar mi Howard o me juzgan por una comprensión incompleta o errónea de lo que es ser un escritor de comics profesional. Pero me calmé y decidí que ellos se lo perdían. Diablos, sé que estoy haciendo un buen trabajo con el pato, tanto en el comic en color como en la nueva revista en blanco y negro, así que ¿por qué debería preocuparme por algún fan irracional que va a maldecir mi trabajo sin haberlo leído siquiera? Si no les gusta después de leerlo, ya es otra historia, y estoy deseando exponerme a su desaprobación.



Howard el pato #30: 'If This Be Bongsday' presentando a Iron Duck.