Novelas gráficas en grapa: Capa y Puñal: Cazador (depredador) y presa
Pervivencias mantlianas: el neutralizador

David H es uno de los más importantes agregados culturales del universo mantliano para el mundo libre. Aún quedan China y esa otra pequeña porción de Europa a la que llaman Rusia. Justo el último lugar en el que pude ver al caballero del espacio, o casi, porque a la conclusión de la saga supersoviética él y latas doradas se acercaban a una isla paradisíaca... Bien, creo que ese fue el último episodio que leí de la serie Transformers y su complemento mantliano antes de que la colección desapareciese de los quioscos. Yo no encontré ninguno más "Bajé y bajé, y en muchos quioscos coruñeses busqué". Existen otros dos números, o eso anunciaban en los correos, quizás acabe dando con ellos algún día, supongo yo que en el interior de las pelusas o entre los rincones del tebeo abusado y de segunda mano, pero la verdad es que preferiría que no hubiese habido ninguno porque ¡así podría montar la nata de mis peores destilados!
Pero os estaba hablando de un blog para lectores que no se chupan el dedo con las cuentas del copyright. Una caverna con buen aspecto dedicada a las pervivencias mantlianas, en concreto, a Rom el Caballero del espacio, donde de vez en cuando su señor David H. recoge con codicia breves escritos de divulgación superheroica que acierta a expurgar de cualquier claro propósito pedagógico. Ni líderes de opinión, ni subgrupos, ni sujetos relegados, un blog en la blogósfera. Poniendo en relieve las confusiones del actual paidocentrismo editorial de la empresa Marvel, que nada espera de sus lectores, reivindicando, en fin, la realidad de una ficción.
No hay mensajes aislables, nada que siendo de hoy o ayer David H. no sea capaz de utilizar para penetrar en los dominios de la regulación y el control industrial si sirve para entregar su mensaje mantliano. Realizar una ilustración con alguno de los muchos personajes creados o guionizados por Bill Mantlo, escribir una carta al correo de una colección, etc. Lo último que ha estudiado nos recuerda la infiltración de los fantasmas en la tierra, que sería largo de contar, y un asunto que no conozco en su totalidad sino meramente en base a la lectura envidiosa de resúmenes de resúmenes argumentales extraídos de aquí y de allá (aunque sobre todo de ahí), la suerte es que debido al Factor DH en su sangre ha tomado uno de aquellos ítems olvidados que encontró en la ficha del Marvel Universe Handbook dedicada al mutante Forja [link]--> el neutralizador mutante




¡Otra vez Claremont!
Bueno, bueno, guardaba estas imágenes para un caso de extrema emergencia. Una fantasía aborrecedora pesadilleada tras días de divino aburrimiento, que quiero imaginar imposible: ¿qué ocurriría si llegaran a manos de Monsieur Bendis las crónicas sobre la invasión fantasma a la Tierra en los tiempos del héroe de Galador? Ya tengo a la mitad de la población mundial vuelta un erizo.
No recuerdo haber leído a los compradores del coleccionable de la Patrulla X hablar sobre este pequeño episodio, casi ni para referir el mismo como antecedente de otra saga posterior mucho más famosa sobre la muerte del supergrupo de mutantes. Por un poco de todo eso que es la rabia, la diversión, la tontería o el nerviosismo de encontrar tras de cada huella un rastro intrigante, yo hablo de los sacros misterios de la unión Claremont-Mantlo como quien intenta encontrar en el corazón de un gato de hoy el de otro que estuvo ayer. Así que si tenéis ocasión de sentaros en la rodillas del tío de la navidad en algún festival de la cosa preguntadle por sus colaboraciones con Mantlo en los Micronautas, cómo se repartían argumento y guión, o porqué la aparición de los fantasmas se prolongó por algo más que las tres o cuatro viñetas de otras colecciones. Si además os hacéis con esta otra respuesta os regalo un no-beso []--> "Yo confieso: no conozco a Bonnie Wilford, quien participó junto a Chris Claremont y Bill Mantlo en la creación del argumento para este Marvel Team-up Annual, ¿sería una mujer? Incapaz de confirmarlo, declaro que seguramente fuese muy hermosa (y si no, pues también)."
Esas son las portadejas de nuestra edición española, más grandes, más bestias, y con 32 páginas y las cubiertas finales como páginas de historieta.
Era el año de Forum de 1987 y Arvydas Sabonis estaba a punto de llevarse por delante a todos los pequeños hijos de los USA, nosotros estábamos solo tres años atrás en el tiempo según la edición americana. Aquí muestro la última página del número 36 (X-Men vol.1 nº 185) donde se ve a Forja sosteniendo a Tormenta instantes después del disparo que la desposeyó de sus poderes mutantes. De pie, el agente gubernamental Henry Gyrich, autor del disparo. Y podéis jurar a que esos son los fantasmas, echádle un vistazo a la página robada golpeando la cabeza de algún vecino o conocido contra la pantalla de vuestro ordenador:

Y ahí, el neutralizador de que nos habla David H. El cantante cojo no es otro que Forja, encima de mutante, más apuesto que el mismísimo Tony Stark. Queda por aclarar que la víctima del disparo de Gyrich debía haber sido la terrorista y enemiga del estado Pícara pero... ¿qué se podía esperar de una colección de mutantes?
Queda por avisar a otros posibles fanáticos mantlianos que esta serie de españoleantes números no son mala cosa. ¿Son presa fácil para el mercadeo? Pues mira que ni lo sé, pero vale la pena leerlos aunque no haya más que la emoción, escasamente terrorífica, eso sí, en comparación a la serie de Rom, con la excepción del ataque de los fantasmas a Pícara y los agentes del gobierno en el número 37 (X-Men vol.1 nº 186), jaqueca mental del Profesor X incluida. Dallas está ahí. Forja y su edificio de cristal con un montón de fantasmas de todos los tipos (los sabuesos son mis preferidos), y mutantes en lucha contra una invasión blanda y salada de hechiceros espaciales. Chris Claremont supo hacer algo más que acercar un planeta a la tierra, aprovechó la idea del neutralizador para que la amenaza del pueblo de los espaciales pareciera más inminente. Dotó a un simple objeto con una importancia argumental, alegórica, al hacer que este pasara de mano en mano conjeturando futuras amenazas con unos u otros personajes como protagonistas. Si formaba parte o no del plan editorial o de una colaboración más entre Mantlo y el guionista de los mutantes es algo que desconozco. Lo que ya nadie puede olvidar es que Rom forma parte del universo Marvel.
Y ya se puede poner la ratita del Copyright como se ponga, ¡malvados!
Ya llegaron las imágenes del cameo de Rom y Brillo Estelar en esta saga de fantasmas contra mutantes; son dos páginas, dos viñetitas, solo un truco más del edificio inteligente de Forja; y, pensando en unos improbables lectores de siempre, he preferido recortar la segunda preservando así la emoción del desenlace. Pues eso, una aparición para asustar los fantasmas:

Nota sindical: Ya véis que tenemos una nueva etiqueta para nuestro blog de admiradores; no es la primera vez que sucede que otros blogs o blogueros sirven de inspiración, y podría volver a ocurrir durante los próximos años. Será cuestión de regar el tiesto, dar relleno a la sesera con lo que sea. A espasmos pero interminablemente.
El ejército de los muertos
VUELVE MANTLO?
Un relato trágico
Su habitación está prácticamente vacía. Sin televisión. Sin radio. Sin libros, revistas o periódicos. Sin decoración en las paredes. Sin recuerdos de anteriores visitantes. Nada en absoluto que refleje a la persona que ha vivido aquí desde 1995. Una celda individual de una cárcel está más personalizada que esto, aunque Bill no tiene prohibido ir a ningún lado. Le falla la movilidad y, la mayor parte del tiempo, las ganas. En un día normal, se despierta, es cambiado de ropa y limpiado por el turno de mañana de enfermeras y entonces es sentado en su silla de ruedas, donde se queda mirando al vacío. Cuando ha tenido suficiente, es devuelto a su cama, donde cierra sus ojos e intenta volverse a dormir. En algún momento es alimentado, y después, dormir de nuevo.
Pero hoy ha tenido un visitante. Un hombre entra en su habitación, pero inmediatamente Bill no quiere saber nada de él.
“FUERA” grita. “FUEERAA
El trabajador social está cerca, claramente escéptico sobre esta visita que no hará sino agitar a Bill hasta llevarle a un punto que le hará más difícil tratar con él el resto del día. Pero la enfermera, Fátima, se adelanta y coloca una mano en su hombro. Por razones que el personal no revela, Bill se altera ante la presencia de cualquier hombre en esta habitación, por eso sus enfermeras son mujeres. De entre ellas, Fátima es con la que tiene mejor empatía con Bill y sus palabras le tranquilizan lo suficiente para escuchar.
“Tranquilo, Bill, no puedes hablarle así,” dice Fátima. “¿Sabes quién es?”
“¿Quién?” pregunta Bill, genuinamente sorprendido.
“Es tu hijo.”
La cabeza de Bill se gira de pronto, fijándose en su visita. Es más que una sorpresa.
“Hola, Bill,” dice la visita, un hombre de 45 años con un abrigo rojo. “Soy yo, Adam.”
Los ojos de Bill se llenan de lágrimas. Y entonces se llenan los de Adam. Es la primera vez que se ven en 17 años.
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En Queens-Nassau, Adam Pocock se inclina y abraza a su padre, que le devuelve el abrazo. Bill Mantlo esta sonriendo de oreja a oreja y no puede quitar la vista de su hijo. Bill habla con Adam, pero su habla es lento y laborioso. Uno siente que en alguna parte dentro de ese cerebro dañado, el “Bullicioso Bill” está aun ahí, atrapado en un cuerpo roto que se interpone entre él y el resto del mundo.
Cuando Adam menciona el traer a su hermana Corinna de visita, Bill se ilumina una vez más. “¿Corinna?” dice. “Tráela. La echo de menos. La quiero.”
Entonces Adam enciende un iPad y va desplazando imágenes de las portadas de algunos de los comics que Bill escribió. Bill sonríe, y señala a cada uno de ellos, reconociéndolos instantáneamente. Cada uno es como una pequeña reunión con un viejo amigo.
“¡ROM! ¡Los Micronautas! ¡Capa y Puñal! ¡Mapache Cohete! ¡El Increible Hulk!” Adam le pregunta a Bill si le gustaría que le trajese algunos posters de las portadas, así como algunos de los viejos comics que él escribió. Bill asiente con entusiasmo. “Sí,” dice. “Eso me gustaría.”
Después de una corta visita, es hora de que Adam se vaya. “Te quiero, Papá” dice Adam.
“Yo también te quiero,” dice Bill. “¿Puedo tomar un helado? De vainilla.”
Cuando Adam se gira al marcharse, Bill sonríe de nuevo y levanta sus pulgares con aprobación. Adam se marcha, y una vez se ha ido, Bill vuelve a su cama. Este es el día más excitante que ha tenido en una larga temporada, dice su enfermera. Pone su cabeza en la almohada y cierra sus ojos. Su día ha terminado. Son las 9:45 am.
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Interpretación al castellano de un par de segmentos del largo y duro (e inexacto) artículo “Un relato trágico” publicado en Life Health Pro.
En dicho relato se cuenta que el hermano de Bill, Mike, vendió todas las posesiones de Bill, incluida su colección de comics, entre la que se encontraban todos los comics que escribió para Marvel, para conseguir fondos para su cuidado médico.
Sus hijos, Adam y Corinna, están intentando recopilar todos esos comics, obviamente para llevárselos a su padre. Si tienes, o eres capaz de adquirir de alguna forma alguno de los comics originales de Bill Mantlo, y tu corazón te lo pide, puedes ver si ya lo tiene, y si no es así, hacérselo llegar, en este grupo de Facebook:
Bill Mantlo: Un genio de 60 años.
Tengo algo abandonado este diario, lo sé, os pido disculpas, pero no puedo dejar de reservar un espacio para escribir estas líneas.
Hoy sería un día especial. Un día maravilloso.
Hoy hace 60 años desde que Bill Mantlo nació en Queens Village. 60 años nada menos.
Sería maravilloso si no fuera porque hace casi 20 años, un terrible 17 de Julio, Bill dejó de ser él mismo tras un atropello que le causo traumas cerebrales severos que le han tenido todo este tiempo bajo cuidados especiales.
Y sin embargo, a pesar de todo, hoy es un día especial. Porque mientras Bill está ahí, aunque viva bajo unas dolorosas circunstancias, todavía podemos decirle lo grande que es, las grandes enseñanzas que nos ha regalado, los buenos momentos que nos ha hecho pasar, y lo muy agradecidos que estamos por todo ello.
Gracias Bill, tú no lo sabes, pero es probable que hayas influido muy profundamente en todas las locuras idealistas en las que me meto, y, por supuesto, tú estás junto a mi en todas y cada una de las ocasiones en las que me siento detrás del teclado.
Dicen que J.J Abrams está empeñado en hacer una película con tus Micronautas. Espero que sirva como detonante para que el mundo te de el reconocimiento que mereces y tan solo te damos de forma tímida y mojigata. Y quizás puedas ver la peli, y quizás, en uno de esos milagros del cerebro humano, el impacto haga que algo ahí dentro se ordene, y puedas recuperar una parte de tu vida que mereces como nadie recuperar.
Te deseamos de corazón muchas felicidades Bill. Muchas Felicidades, Mike, Corinna, Adam y Arthur. Y muchas felicidades a todos los lectores y admiradores de sus historias, compañeros, que siempre llevaremos a Bill en nuestro equipaje.
