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I, too, sing America





I, too, sing America

I am the darker brother.
They send to eat in the kitchen
when company comes,
but I laugh,
and eat well,
and grow strong.

Tomorrow,
I´ll be at the table,
well company comes,
Nobody w´ll dare,
say to me
"Eat the kitchen",
then.

Besides,
they´ll see how beatiful I am,
and be ashamed-

I, too, am americam


James Langston Hughes

Pero tú sabes que siempre seguirá moviéndose


Gerry Rafferty
, Baker street (1978) []--> ch999.blogspot.com


No es la ciudad inmunda

quien empuja las velas. Tampoco el corazón,

primitiva cabaña del deseo,

se aventura por islas encendidas
en donde el mar oculta sus ruinas,

algas de Baudelaire, espumas y silencios.

Es la necesidad, la solitaria

necesidad de un hombre,

quien nos lleva a cubierta,

quien nos hace temblar, vivir en cuerpos

que resisten la voz de las sirenas,

amarrados en proa,

con el timón gimiendo entre las manos.


Aléjate de allí, vayamos lejos,

sin la ilusión que llama desesperadamente,

sin el dolor que asume su decencia.

La piel, mi piel, los vientos

han preguntado tanto en las orillas,

tanto se han estrellado por ciudades y pechos,

que no conocen patrias ni las cantan,

no recuerdan naciones,

sólo pueblos.


Yo sé que su regreso

es el nuestro sin duda. Porque con voz humana,

como marinos viejos,

sobre el desdibujado dolor de sus espaldas,

vendrán para decirnos:

es el tiempo,

dejémonos volver con la marea.




Fragmento de Invitación al regreso de Luis García Montero
.

Talismán


Para hacer un talismán

Se necesita sólo tu corazón
hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.

Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría.

Nada más que un indefenso corazón enamorado.

Déjalo a la intemperie,

donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca y no pueda dormir,

donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío

sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,

donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías y no logre olvidar.

Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.

Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,

y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.

Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,

que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,

que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.

Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo, antes que sea tarde,

antes que se convierta en momia deslumbrante,

abre de par en par y una por una todas sus heridas:

que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo,

que plaña su delirio en el desierto,

hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre:

un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.


Si sobrevive aún, si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios;

he ahí un talismán más inflexible que la ley, más fuerte que las armas y el mal del enemigo.

Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.

Pero vela con él.

Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra; puede ser tu verdugo.

¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!

Olga Orozco


[link]--> Poema en video: Para hacer un talismán de Olga Orozco por Olga Orozco

Lamentaciones de Francis Crozier

I. No puede haber desenlace para la vida de un poeta. Todo lo que no ha emprendido, todos los instantes alimentados con lo inaccesible, le dan su poder. ¿Experimenta el inconveniente de existir? Entonces su facultad de expresión se reafirma, su aliento se dilata.


¿Quién se atrevería a preguntarle como ha experimentado la vida, cuando ha vivido gracias a la muerte?

Cioran []--> LOSES A HERO

¿Oscuridad? En el fondo, el vértigo.





"Desde aquí abajo... el alma pertenece a dos mundos, uno el de la gravedad, otro el de la luz."

Albert Béguin














Al menos un fragmento
en [link]--> www.temakel.com

Visión y la Bruja escarlata



No, nunca está el amor.
Va, viene, quiere estar
donde estaba o estuvo.

Planta su pie en la tierra,
en el pecho; se vuela

y se posa o se clava
- azor siempre o saeta -
en un cielo distante,
que está a veces detrás,
y va de presa en presa.

En las noches mullidas
de estrellas y luceros
se tiende a descansar.
Allá arriba, celeste

un momento, la tierra

es el cielo del cielo.
Mira, la quiere, cae,
con ardor de subir.
Por eso no se sabe
de qué profundidad
viene el amor, lejana,
si de honduras de cielos,
o entrañas de la tierra.
Ya

parece que está aquí,
que es nuestro, entre dos cuerpos,
que no se escapará,

guardado entre los besos.
Y su pasar, su rápido
vivir aquí en nosotros,

llega, fuerte, tan hondo
que aunque vuele y se
huya
a buscar otros cambios,

a ungir a nuevos seres
decimos: amor mío.

A su fugacidad,
con el alma del alma,
le llamamos lo eterno.
Y un momento de él,
de
su tiempo infinito,
si nos toca en la frente
será la vida nuestra.

Pedro Salinas






















Kakemono mantliano, por Sal Buscema.


El agua desdichada

Todo quiere ser agua
Quiere licuarse la montaña entera

Las atalayas hunden en el río sus leves pies calcáreos

Quemados por la boca espumeante del calor los
cactos arden
amando ya su polvo su ceniza que un día
descenderá sobre las aguas

Se quieren agua el lirio y la sombra y la piedra
y el amarillo ardiendo

Ya la montaña lenta se desliza
como una vena verde
por la lenta cascada.

*

Aun las cumbres más altas
miran el agua
y tiemblan.

*

Sobre masas inmensas de lúcido cristal
(como entre nubes como entre verdes corceles coloidales
como en la densidad caliente de la sangre)
En la piedra en la arena en los arbustos cansados de la orilla
En los troncos: muñones colosales que se salen del agua
para mirar en ella su derrumbada gloria

En las garzas que brotan con un blanco estallido
y que salen volando como un puño de grano
de la mano invisible de Dios

En el cristal suavísimo
En el cristal alado de las aguas
cae mi voz
apagándose
con el crujido de una brasa.

*

Agua descomunal
de pronto herida
por una breve mariposa roja:
una roja palabra
una sola palabra incandescente
en la garganta sin fin
de la montaña.

*

Vengan al agua sordos mendigos parturientas con sed
sobrevivientes asfixiándose bajo el derrumbe
marinos acosados por la sal
náufragos condenados a muerte tigres

Vengan al agua remeros de tristísimos lagos de ciudad
Al agua todos los territorios ocres
Al agua la palabra desierto:
que se hunda como una piedra que arde
Vean por un instante el humillo de su despedida:
oigan su crepitar de brasa que se ahoga

Vengan al agua niños durmiendo en los zaguanes
en los sótanos de la inmundicia en los basureros
Al agua policías que dirigen el tránsito del mediodía
Al agua ciegos
Al agua hombres avaros
Al agua fabricantes del hierro enrojecido
Al agua hombres en armas y oradores de boca reseca
Al agua niños que se mueren de fiebre en larguísimas
tardes taciturnas
Al agua enfermos de los hospitales Al agua desahuciados
Al agua todos los sueños de la fiebre
Al agua
Al agua
Al agua.

*

Eso fue todo

Más allá ya no importa

Más allá

el río ya no es nuestro

Más allá es el dominio del agua desdichada

Más allá
nuestro río desciende
hasta el progreso.

Efraín Bartolomé

El audio en www.palabravirtual.com

Proximamente... El Hulk para chinos

Hoy media un poema

Entradeja dedicada al Omoloc por acompañarse de dragones y bichos mal afeitados como nosotros. Porque sabe y no nos deletrea.


RETORNO


DONDE estoy nada queda

y existir es vivir en tu recuerdo,
ver una luz atravesando
el rumor arrancado de un cadáver,

escuchar a pesar del miedo
la palabra de un niño que gemía
y tener en las manos un hálito,
un temblor
y un profundo lamento ensombrecido.
Pensar en ti no es pensar
con alguien o con algo

sino hundirme en mí mismo y mi principio,
como llegando a un extremo donde fluyen
una tranquilidad de corazón roído,
una amargura de corazón oscuro,
un retornar al hombre desgarrado,

y recordar que el pensamiento muere
a través de ese tiempo que a ti te pertenece,
sin más impulso que tu desamparo,

como una prolongada enfermedad,

como sonido que flotará en un abismo.

Y todo vive inútilmente:
adonde miro allí me encuentro
en vano espejo de mi soledad,
con simulado rostro de Narciso
o humo que pretende conservarse;
hallo solo tinieblas
y empiezo a caminar por dentro de mi cuerpo,
y aquí te palpo y me maldigo
porque vuelves a ser, pero en recuerdo.


Vivo ahora contigo y nada turba
la posesión del tiempo en que viviste,
y nada ha de cambiar mi pensamiento
cuando pensar en ti es contemplar
mi propia voz por sueños invadida
y dolerme de haber creído en mí
como algo que existe fuera de todo tiempo,
de mí mismo nutrido,
seguro de mi voz.


Amarte hoy sería desertar,
huir del odio que por mí acreciento
bajo el latido de mi corazón;
fuera negar la luz que al rumor sobrevive,
o afirmar que la flor
no crecerá jamás en mis entrañas
con un sabor de imagen prolongada
a través de la carne,
sobre el silencio húmedo del túmulo
de esta mi soledad que resucita y me regresa
al desierto que siempre había creído.

Alí Chumacero








Más poemas de Alí Chumacero [link]-->
amediavoz.com

En el libro le olvidaron una 'l' al poema, halo solo tiniebla. No sé si será o no será. En cuanto al video, creo que Bill Mantlo también acertó su oficio.

Poemas cósmicos.


Multiverso

Tienes que ser verdad

Para que este Universo

De átomos y de moléculas

Pueda recoger sus fronteras

Al final de la expansión

Regresar al punto de partida

Y volver a ese otro lado

De los números imaginarios

En donde moran

Los seres que no han sido

Antonio Mora Vélez




Pues no estaba yo enfadado ni nada porque no me dejan sacar libros de la biblioteca universitaria. ¡Ni que pensaran que alguien los tenía que leer! Y mira, viene sola la internete y ya llegan los [links]--() Poemas cósmicos Alfa Eridiani

Morbius The living vampire.

LA MUERTE

¡Ah! Eres tú, eres tú, eterno nombre sin fecha,
bravía lucha del mar con la sed,
cantil todo de agua que amenazas hundirte
sobre mi forma lisa, lámina sin recuerdo.

Eres tú, sombra del mar poderoso,
genial rencor verde donde todos los peces son como piedras por el aire,
abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vida
como un amor que con la muerte acaba.

Mátame si tú quieres, mar de plomo impiadoso,
gota inmensa que contiene la tierra,
fuego destructor de mi vida sin numen
aquí en la playa donde la luz se arrastra.

Mátame como si un puñal, un sol dorado o lúcido,
una mirada buida de un inviolable ojo,
un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío,
un relámpago que buscase mi pecho o su destino...

¡Ah, pronto, pronto; quiero morir frente a ti, mar,
frente a ti, mar vertical cuyas espumas tocan los cielos,
a ti cuyos celestes peces entre nubes
son como pájaros olvidados del hondo!

Vengan a mí tus espumas rompientes, cristalinas,
vengan los brazos verdes desplomándose,
venga la asfixia cuando el cuerpo se crispa
sumido bajo los labios negros que se derrumban.

Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme.
Venga la muerte total en la playa que sostengo,
en esta terrena playa que en mi pecho gravita,
por la que unos pies ligeros parece que se
escapan.

Quiero rosa o la vida,
quiero el rojo o su amarillo frenético,
quiero ese tunel donde el color se disuelve
en el negro falaz con la muerte ríe con la boca.


Quiero besar el marfil de la mudez penúltima,
cuando el mar se retira apresurándose,

cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas,

unas frías escamas de unos peces amándose.

Muerte como el puñado de arena,
como el agua que en el hoyo queda solitaria,
como la gaviota que en medio de la noche
tiene un color de sangre sobre el mar que no existe.

Vicente Aleixandre

Rosas para Mantlo y Claremont:

LA ROSA
La rosa,
la inmarcesible rosa que no canto,
la que es peso y fragancia,

la del negro jardín en la alta noche,
la de cualquier jardín y cualquier tarde,

la rosa que resurge de la tenue

ceniza por el arte de la alquimia,

la rosa de los persas y de Ariosto,

la que siempre está sola,

la que siempre es la rosa de las rosas,

la joven flor platónica,

la ardiente y ciega rosa que no canto,

la rosa inalcanzable.

Borges







Salmo
Ya nadie nos moldea con tierra y con arcilla,
ya nadie con su hálito despierta nuestro polvo.

Nadie.
Alabado seas, Nadie.
Queremos por tu amor
florecer
contra
ti.
Una nada fuimos,
somos, seremos,

floreciendo:
rosa de nada,
de nadie.

Con

el pistilo almalúcido,

cielo desierto el estambre,
la corola roja

de la palabra purpúrea que cantamos

sobre, o sobre
la espina.
Paul Celam (Valente)


"¡Santa continuidad marvelita!"