Procedentes de otra dimensión


¡Pues no tiene portada la cosa española!
Bien miradas se asemejan al reverso categorial carátula cartonada del valor Sony Betamax. En el que reconocemos hoy al tradicional producto de una falsificación italiana de ciencia ficción filmada por brigadas móviles de cameramans enfebrecidos durante la reificación publicitaria de algún modelo maquetado de fantasía, de aquellos que cualquier telespectador siciliano reconocería como el propio y común ingenio yesero de su nación. Una especie de descalabro preindustrial del franquiciamiento superheroico, que encontramos en 1983 por los quioscos españoles dentro de lo que alguien renombró como Ediciones Surco con la evidente intención de dejar huella en el panorama viñetal:


EDICIONES SURCO S.A.

Inicia su actividad con el lanzamiento de LINEA 83 que agrupa los "comics" más famosos a nivel mundial LINEA 83 significa calidad y superación del "comic"
Los "comics" MARVEL serán nuestro "charger" ó caballo de batalla en razón de que son los más leídos del mundo y que los acredita como los SUPERVENTAS. Sin embargo, no regateamos esfuerzos para poder presentar a nuestros lectores de LINEA 83 cuantos títulos y personajes de interés sea posible.
USTEDES AMIGOS, con su lectura, nos darán el veredicto de si nuestro propósito fue conseguido.

Pues así, el "comic", sin acento. Comicbooquerón de tamaño español a camino entre la subprodución brugueriana y la clásica grapa larga de Forum.
Yo creo posible, partiendo de una observación extrahumana, o poniendo simplemente cara de mono, ver en esa huella editora la raya que distanció a una vieja generación de críticos bedeteros y american way of clasicote comics de la siguiente raza de emplastólogos cirujanos de mil fanzines sobre los superhéroes y el cOmic alternativo Made in USA. Una vieja memoria de contraagravios en relación a la historieta que en nada ha beneficiado al orden rito-simbólico del lector de tebeos; aunque con notable lucidez sí se ha ocupado de producir variopintas racionalizaciones modernizadoras, como para liquidar alguna deuda karmica que pesase sobre los salvadores. En lo que quizás no fuese más que otra demostración de agresión intelectual, pero invertida esta vez y generada desde dentro como una violencia de gran calidad. Modalidad de comunicación académica, y de relación social, afortunadamente ajena a nuestros apolillados tebeos de aventurillas cósmicas. ¡Y menos mal!
No hay razón para dejarse desconcertar, son tan pocos las historietitas micronáuticas publicadas en España que si cayerán al peso en algún centro de reciclaje de papel no tendríamos ni para la primera cubierta de un ejemplar de esa edición granítica de la JLA de Grant Morrison con la que los cerebros de Planeta DeAgostini edificaron su montaña de pecados. Nos sobra tiempo para escribir sobre los Micronautas. Aunque no pienso comprar ni una sola grapa starwarica de las de Forum, en donde también fueron tirando con algo de papel del Microverso.
Vivamos así esta entrada como en una ceremonia, y hagámoslo como si estuviésemos informando sobre una novedad cualquiera. ¡Que sea una fiesta entonces! Imaginad que estos dos tebeos terminan de se ser recibidos como parte de un paquete de copias de prensa enviadas por la editorial Mundi Comics a la inexistente redacción de este blog de admiradores. ¡Atentos!, ya vemos materializarse el altar del fuego de las Olimpiadas de los Ángeles 84... La atmósfera ochentera es total (y haced el favor de no imaginarme con hombreras, ¡panda de nostálgicos!).



EL QUIOSCO NO ESPERA: novedad de Mundi Comic

Por fin los lectores españoles nos vemos con el tan ansiado regreso del grupo de aventureros espaciales al Microverso. Y no con un primer número como en otras series de la Linea 83 de Ediciones Surco, sino con la doble aparición de un número uno y un número dos en los quioscos. ¿Pero se trata realmente de un error? La respuesta de Vertice habla de un descuido en la distribución de estos tebeos, así lo hizo ver el director de su Comics Art Club a través de una carta a los socios seguidores del colorín superheroico. Aunque una buena parte de estos pueda sentirse inclinado a creer que se trate de una estrategia con la que la editorial lucharía por ganar mayor espacio respecto a sus competidoras en los principales puntos de venta del país.
Hasta donde nos habéis hecho saber algunos de los habituales de este blog, parece que solamente en Madrid, Cataluña, y algunas pocas ciudades como Sevilla, Valencia, León, Vigo, Zaragoza y Bilbao, se ha producido este supuesto error.
Por lo demás, y mientras se solucione el problema che servono al più tremendo de nostri misteri comiqueros, el de la imposible periodicidad, debemos mostrarnos felices por la vuelta de una colección tan reclamada por los aficionados. Así antes habían bastado unas pocas entregas de la ya caducada Linea 81 (¿por qué en Vertice no habran sabido aprender de los errores ajenos como el de Toutain y su revista 1984?, ¿es que hace falta ser un Isidre Monés para darse cuenta de la sutileza de bautizar a una revista o a un sello editorial de ese modo?) para presentarnos las primeras escaramuzas de los Arturus Rann, Marionette, Bug, Acroyear, Biotron y Microton contra el Imperio del Baron Karza. La inmensa importancia de esta saga nos ha llevado a repescar la firma de uno de nuestros más antiguos amigos, y, seguro, muy añorado colaborador, quien como sabéis acaba de estrenar en los suplementos de información de Comix Internacional una sección sobre historieta titulada Los comics de los 60 han muerto, Fedro Arroba de la Gracia.



































Micronautas ...Procedentes de otra dimensión



Es noticia ya vieja que el cine manda. Trapos sucios, audiencia global, el mundo es uno, solo y libre. Las razones parecen ser las de siempre, creación y destrución publicitarias, uña y carne: ¿quién puede vivir sin lo que tiene el vecino?
Pues eso señores, huyan si lo que buscan son devociones religiosas y complicadas cuestiones morales. Surco está publicando en clave festiva (ya sabemos lo poco que les importa) una de las colecciones Marvel más ocupadas en el sueño y la fantasía, ciencia ficción, espectáculo galáctico, aventura hiperespacial, llamadlo como prefiráis, que en los comic-books se haya visto. Como tocar un mágico sapo, porque la verdad es que uno esperaba encontrarse leyendo una vulgar molienda de juguetes y algunos de esos granos de mostaza de George Lucas y su secularización fanática de El Señor de los anillos, Star Wars. Si alguno de vosotros tiene la posibilidad de hacerse con una parte de los pocos muñequitos de Hasbro, que vienen a ser algo así como las escocias y los junquillos de la licencia entregada por la empresa juguetera a la editorial para la creación de sus tebeos, enseguida se preguntará por el caudal misterioso de relaciones ambivalentes y la vieja memoria utópica detrás de las historias. Sin duda las energías aceleradas de todas las supervivencias del universo superheroico marvelita presentes en estos envoltorios de 38 páginas son la respuesta humilde y obstinada de Bill Mantlo a aquellos otros comic-books infraestructurales que han golpeado la aventura heroica degradándola con los utillajes de un modelo literario del mito. Un remedo cíclico de progresos, retornos y visagras, que habría dejado de atender a la muerte constante de esa equilibrista de los saberes irracionales que es la ilusión.

Va siendo el tiempo de que algunos creadores, guionistas, dibujantes, historietistas, pero también los críticos y editores, asuman la existencia de una mayoría de lectores que por fin se expone a las fantasías superheroicas sin identificarse y sin huir. Muestra de ello es la buena acogida de una serie como los Micronautas, una obra especialmente recompensada por lo absoluto de sus comienzos.
Es a siete ramas que los lectores que desean acercarse por primera vez a esta colección no tienen porqué andar a sueltas con anteriores episodios, pues Mantlo a día de hoy es antes que nada un maestro en la concentración de las técnicas invisibles que han convertido al universo superheroico de los personajes Marvel en una realidad sustantiva. En efecto, es ella, tía continuidad, donde la producción y la reproducción de la existencia colectiva supera con mucho los triviales epígrafres ecogeográficos de su gran competidora DC Comic, lo determinante de cada nuevo motín; instante en que la construcción de una imitación diferenciadora infunde la manera de reordenar lo que de ideal preexiste ya en la meta civilizatoria impulsada por su gestualidad violenta (Kirbyana) y la vehemencia en la que se inscribe esa particular recitación de cruzada (stanleeniana) tomadas de la misma erección del origen.
Mantlo se muestra explosivo. De un universo transformado en recipiente no cabe sino esperar que se encuentre cerrado, y que su clausura se transmita a ese u a otros mundos por lo mucho o poco que nos aproxima a la muerte. Ya no se trata tanto de sentirse acosado por una multitud de desgracias como de entregarse a una sucesión indescriptible y colosal de accidentes. Aquí el azar se contempla como el cierre metálico del escenario, la flota orbital del planeta Spartak apresando la nave Endeavor en la que viaja el grupo de héroes justo en su regreso al Microverso. Un medir fuerzas entre la suerte y la fortuna que viene a reunirse en el título dado por el guionista a este capítulo ¡El hogar es donde está el corazón!.
¿Es posible reunir un afán sacralizador mayor? Solo con semejante título el lector se asienta en la firmeza de acudir a la reterritorialización de un espacio imaginario. Efectivamente, en unas pocas páginas (¡tres!) el aparato litúrgico abre sus puertas a la carrera de los silenciosos y los sacrificados: la que creímos acabaría como ejecución sumaria de los Micronautas se torna entonces desarme transitorio del pesimismo y la desesperación cuando el pueblo guerrero aclama la vuelta de su Príncipe Acroyear. En el que será el inicio de una excepcional acción colectiva de redención intrahistórica superada la traición del hermano del Príncipe por la cual el Barón Karza logró el control mental sobre el pueblo Acroyear -resulta por cierto reseñable que uno de los primeros artículos aparecidos en la versión española de la web de la editorial Marvel sea precisamente el del editor americano de los Micronautas Bruce Chalanova [link]--> This is Spartak!; quien sabe si no estaremos ante la punta de lanza de un futuro desembarco directo de los productos de esta compañía en Europa, o al menos en cuanto al mercado de habla hispana, y ya sin necesidad una venta de derechos por territorios como hasta ahora-. Con un fuerte componente profetista, en la mejor tradición superheroica, que resaltará a su vez la condición satánica del Barón Karza y su imperio.
Nada debería añadir para los lectores que aún no conozcan la obra y milagros de los micronautas sobre la raza de guerreros acroyears, pues una vez ha sido mencionado el nombre de su planeta, Spartak, con él queda expresado claramente el atlas imaginario de sus actitudes y comportamientos. Solo, y quizás por reservar todavía alguna sorpresa, no se hablará aquí directamente del planeta. Todo un mundo en sí mismo.

Guerra total. El hombre dios y el hombre divino.

Desde mi preocupación por resaltar las conquistas míticas y la inmensidad arquetípica de la Santa continuidad marvelita en la obra de Bill Mantlo corro el riesgo de equivocar al lector. Tampoco es mi intención relegar el tan logrado afán épico de estas historietas, esta es sin dudarlo la mejor parte de los tebeos, y la más importante, pues debe ser la más atemporal. En vano abrigarán esperanzas quienes esperen de ellos que atraviesen el tiempo por algún otro de sus rasgos y particularidades. Además, si alguien sabe golpear y crear ruido mediante una onomatopeya ese parece ser él, ¡Mantlo!
Mientras acroyears y micronautas se preparan para rechazar el ataque del Barón Karza y sus Soldados perro contra Spartak, "en otro cuadrante del Microverso, en el molecular planeta de Mundo Origen..." un movimiento insurreccional ciudadano lucha por controlar el Banco de cuerpos. Es este un espacio fundamental para el mantenimiento del Imperio, donde se concentra el producto para la vida interminable y la mejora genética de los ricos y parásitos afectos a Karza. Pero el gran desenlace, no obstante, ha comenzado a preparse en la propia Spartak. No solo allí, sino en el cuerpo del Príncipe Acroyear y en su unión junto al seno metamórfico del planeta.
Parece fácil adivinar que el deber implícito del rey de los acroyears en este acto de autosacrificio se extenderá a todo su pueblo, al fin, son una raza de elegidos a los que el planeta adoptó como sus habitantes, pero se trata de su alma mutada tras el contacto con Arcturus Rann y el resto de micronautas la que le convierte en un rey redentor. Como hijo que vuelve al padre, en unión que ya parecía indicar su belicosidad anterior, Acroyear penetra en la gruta de cristal dentro de Spartak para intentar volcar las fuerzas de su mundo contra el enemigo. Aquí están el hogar y el corazón de la virgo terra, con todas sus componentes oscuras de rito ctónico. Porque, el lector amante no duda a este respecto, bien sabe Mantlo lo que pretende al hacer penetrar en esta caverna a Acroyear junto a la amada Cilicia: el componente ascético, guerrero, de la raza demuestra ser expresión de un sacrificio múltiple como es la puesta en escena de la imperfección del rey, ahora, respecto a su pueblo, bajo la mácula de un anima pura alejada de la racionalización militar de los acroyears, y el temor a una regresión en la que la emocionalidad humana quede extinguida precisamente ante las instancias de un amor recién repuesto. Que se trasladaría simultáneamente de la liberación del Dios planeta a través del sacrificio del hombre dios Acroyear a la acción en la que su amante Cilicia nos muestra la frialdad y eficacia ante la batalla que prueban el peligro de destrucción a la que se expone Acroyear, la extinción de sus nuevos valores humanos. Sí pero, ¿cómo se libera a un Dios? Ya es habitual que no lo contemos todo, no viene a ser una mala tradición.



"La escatología individual de la muerte y el mundo subterráneo está asociada con la escatología del cosmos, el fin del mundo. Antes del advenimiento del dualismo iranio, no era necesario suponer un fin del mundo, una culminación de los acontecimientos cósmicos. Pero una guerra universal entre un espíritu bueno y otro malo que termine con el triunfo de uno y la destrucción del otro hace inevitable alguna clase de culminación. Después de eras de lucha, después de las cuales el poder del diablo ha aumentado, el Señor desciende, se libra la batalla final, y el diablo es vencido y encadenado para siempre en el pozo o aniquilado para siempre."

El Diablo, de Jeffrey Burton Russell.

Se me disculpará que imitando el estilo catártico del escritor de VASHTOOM, SHTROOM, SKRATOW, BRADOOM pueda comenzar la última parte de mi... ¿carta a mis tres desviados lectores?, con una acrobacia de la mente de este calado, atentos: "¡Bill Mantlo es la hostia!"
Apenas contengamos la respiración cuatro veces, expulsando el aire de cada vez por una de nuestras fosas nasales, habremos acabado de revivir esta emocionante saga de cuatro cuadernos americanos. Si perdemos a algún fumador o padre de familia en estado de buena esperanza durante este sprint final la culpa recaerá sobre las estrellas.

[Nota del editor: ni este blog ni sus asalariados se harán cargo de los daños cerebrales o vasculares sufridos por lectores adultos que en el ayuno de su voluntad osan recibir nuestro influjo formulario, a su vez, ningún otro daño material o deterioro en sus dispositivos electrónicos (ordenadores, cafeterillas móviles u otros teléfonos de pedal con cobertura wifi) ocasionado en el intento de visualizar de un manera absoluta esta entrada podrá ser atribuido a los miembros de nuestro grupo (y especialmente a mí). Para cualquier otro tipo de información relevante sobre los contenidos de este blog e información de sus autores enviar trescientos dólares chinos en cupones descuento para productos farmacéuticos a Barcelona, Paseo de Gracia 87.]

Abandonamos a esa raza siempre en pos del milenio que son los acroyears, y también a su planeta Spartak, de regreso a Mundo Origen. Allí descubrimos que la derrota del Barón Karza no ha sido todo lo amarga que pudiera parecer, pues en su nave han regresado como prisioneros Marionette y el comandante Arcturus Rann. Nuestro matador de dragones, por así decir.
La magia inconsciente por una ilusión o el hálito de lo innumerable, lo copioso del mundo infinito como aparece en el Microverso, llega a su máxima expresión en el seno del que puede ser el centro de estas galaxias y mundos por medio de la imagen sencilla, pero irremediable, de un planeta con forma de molécula, Mundo Origen. Ya su nombre nos ocupa con la cadena de intuiciones que instigan el enfrentamiento entre la pureza y la mancha de esa multiciplidad desbordada que amenaza con despolarizar la exhibición salvacionista de los bandos contrincantes. Con Arcturus Rann marcando los hitos de colisión fantástica con el oscuro, para qué resumir lo que ya fue escrito por el guionista de mundos "Tomad a un hombre a través de un tiempo de mil años. Aunque duerma en animación suspendida a cada segundo que pasa nace de nuevo en la corriente del tiempo. Ahora, recoged la infinitud de individualidades de ese primer hombre y formad una unidad.", el motivo individual del héroe se transmuta en colectivo por su naturaleza de progresión nuclear, un único Arcturus Rann que alcanza a ser los infinitos Arcturus que antes han sido. Ya está apuntada en él la creación dinámica de ese hombre divino al informársenos que hace mil años fue pupilo de su adversario el Barón Karza.
Acompañando al hombre divino una nueva pareja se presenta como concepción del cambio social, ellos son el Príncipe Argón, hermano de la Príncesa Mari (Marionette), y la rebelde Slug. Mutación social de los enamorados acompañada de un efectista e ingenuo discurso político made in Marvel que en modo alguno va a dejar de recoger el mensaje salvífico de Spartak.
Todo fue dispuesto a la manera en que la luz expulsase a las tinieblas, en un encuentro de arcángeles y príncipes míticos. Dicho así, se creería que no existe en esta aventura espacio para la autonomía anímica de los personajes; nada más lejos, ya debería haber quedado clara la conjunción histórica-salvífica representada por primera vez dentro de estos dos tebeos por el Rey Acroyear para unificar todo lo creado como un anuncio del conjunto de su raza; esto debe ser relacionado con la lucha de gladiadores en la que el Pársifal centáurico, Argón, a pesar de la derrota y humillación a manos de Karza, fue la ciencia genética del tirano incorpóreo la que lo transformó en una caricatura fastidiosa, solidifica la atracción del órgano del alma universal que los Sacerdotes Sombras reunen en forma muy apropiada como chispas. A la que conocen por Fuerza Enigma.



Esta representación de los aconteceres prototípicos compuesta por Bill Mantlo, en la que hemos visto la derrota maniqueista y colosal de un centauro blanco ante un centauro negro, no tarda en configurar un baile marcial entre las fosforescencias dormidas en el interior del soñante comandante Rann (recordemos nuevamente su origen: "Tomad a un hombre a través de un tiempo de mil años...") y el corinbante y pagano Barón Karza. Si calza pezuñas... La Fuerza Enigma despierta gracias al hechizo de los Sacerdotes Sombras. El hombre dios Arcturus Rann ve reformarse su cuerpo y, liberado, baila sobre el Pozo de Prometeo con el demonio. El hombre sin fin en el que se ha convertido Arcturus Rann, aún sin ser del todo este ni el mismo hombre ni un dios, forma fantástica de especulación maravillosa entre la materia increada y el alma introducida en un universo escondido (clausurado) que no encuentra parangón en el género superheroico más allá de Jim Starlin, derrotará al amo del Banco de cuerpos. Sustancia celeste de la fosforencia, el hombre siempre existente, contra la materia infernal del ladrón de cuerpos.
Claro, ¿ya conocéis la tradición? No ofrecemos más. Aquella cita... aquella cita sin embargo lo ocupa ahora todo.

Mi último hermano. El primero.

Alcanzada la paz, el tapiz del universo se reordena. De colérico y tumultuoso se transforma hacia una plenitud de altura como si hubiera sido un antes. No quiere nada. No cumple nunca nada. Pero tiene una voluntad, un deber desear inagotable. Quizás porque se trata del Microverso, mundos dentro de mundos, un universo para los que no quieren.
¡Qué pocas páginas le quedan a nuestro feliz asalto! Los micronautas ya descansan tras su batalla en Mundo Hogar. Pero, lejos, un monarca decide. Incapaz de salvar a su hermano de sí mismo, el guerrero terrible, el guerrero antiguamente inspirado por el yelmo, se lamenta. Este escenario pertenece a la confesión del pecado. Un tiempo que no será nuevo.
Shaitan el albino, un gusano en la roca de Spartak, consigue lo que menos deseaba su hermano. Rechazando el exilio se enfrentará al Rey Acroyear en el Duelo de sangre. La divina escala de los pecadores no perdonará a ninguno. La tierra es dura. La tierra es roca, esto es ¡Spartak!


1 comentario:

David H. dijo...

"THIS IS SPARTAK!" Ha i love it! i can so imagine Acroyer or Lady Cilica saying that. what a great idea for some new fan art.