Lo mejor que hay en nosotros

Los ojos tropiezan con el secreto y el hechizo de todas estas desgastadas historietas demasiado a menudo mientras escribo reseñas en el baúl grupal más fragmentado, casi pulverizado, de la blogósfera de la cosa del tebeo. Reseñas sumarias, alusivas y hechas a golpes. Por mi parte, es lo que toca, y en mejores o peores puños podría caer el oficio si no fuera todo ello bulto para despeñaderos; porque, ya sea ofrecida como distración o meditación, en Admiradores de Bill Mantlo se recogen los mejores textos en español escritos hasta ahora sobre la obra de Bill Mantlo. Lo cual es arriesgado, pues también son los únicos que por extensión o voluntad no se repiten ni se repetirán sobre los ecos pasados "Mantlo dejó los cómics para dedicarse a la abogacía" "Uno de los guionistas de carga de Marvel" "Un buen artesano". Precisamente ese puede ser el deseo comun de quienes participamos en este grupo de desperados mantlianos, que esas sean bolas de papel de un estrecho y anticuado canal de repetición. Que en verdad sean solo cosas del pasado y no neuróticas repeticiones.
La mediocridad de todo ello no hace sino animarme a continuar escribiendo a pesar de considerar todo lo que he aportado como intentos fallidos. Que si fuesen papel veríamos volando, pues no saben decir ni actuar como quieren ser de verdad, como Bill Mantlo merece.
Distanciaros convenientemente de esas páginas acercándoos a las más importantes (agrupadas bajo la etiqueta Datos y entrevistas), de lo contrario quizás no se escriba todo lo que deberíamos poder leer de una vez a los críticos y sus editores. ¿O era a los editores y a sus críticos? A todos los que escriben principalmente sobre superhéroes y no nos han dado -esperamos poder decir aquí también Hasta ahora- verdadera noticia sobre Bill Mantlo. ¡Enviad una carta a la revista Dolmen para que escriban en ella sobre Mantlo! Y mejor si es de papel, porque de un modo u otro el papel siempre acaba absorviendo espíritu, fuego, sudor u odio de quien sobre él escribe. Pero no nos olvidemos de Tebeosfera... que ni son de papel ni cuesta pasta leerlos y, sinembargo, aunque nos cueste creerlo, todavía está por ver que le hagan hueco a nuestro guionista de la polaridad. ¡Gruuu!, ya me veo mandando una postal pidiendo un artículo sobre el Horror Marvel. Especial Bill Mantlo que ni los cartones que se encuentran por las mañanas en las esquinas del casco viejo de Bilbao.

Ismamelón, director, grapista y chico del oficio en el distrito español de admiradores de Bill Mantlo.



"Temblad ahora si no os daban miedo los truenos, mis valientes muchachos, preparaos para recibir la fobia de la que el cielo cuando no hay agua es capaz. ¡Desplegad las velas solares! Llega toda de una vez la reseña."

La década nos ha tocado a pirata pero lo de reeditar este álbum en nuestra patria del pañal parece complicado. Si no lo ven en los USA... complicado y extraño imaginar que algún editor se plantee una edición conmemorativa en formato libro, es decir, tipicamente novelgraficoso. O en dos tometes. El primero con el arranque de la serie y extras para echarse a llorar, más un segundo con lo que nos contó acerca de estos personajes del corral autoral de la Marvel Uno del 999 []-->
Swords of the Swaskbucklers.

¿Suelto el rollo de los laureles de la adolescencia? Para cuatro que somos mejor no recordar a Forum. De todas maneras tampoco he pisado tantas cucarachas como para dar autenticidad a aquellos recuerdos implantados, en realidad compré este albumcete en 1993 por 450 pesetazas. ¡Pesetazas grandes como dracmas! La moneda de quinientas pesetas. Supongo que insensiblemente echaba en falta mi ración mantliana, una mitología clandestina y vivida entonces casi que desde una ventana, conocida hoy por la grapa (el comicboquerón español que era de toda la vida tebeo), me había fijado en el tiempo desde Rom el caballero del espacio a La Masa hasta llegar a los Alpha Flight el gusto a Bill Mantlo, así que os podéis hacer una idea de lo que significa ahora aquel último número de la edición bimestral del dos en la de uno (Marvel two-in-one). Dejaba de ser un niño, visto dramaticamente, que el blog está para esas cosas, y ni siquiera tuve que sentarme sobre el canto de un Integral, o recopilatorio de toda la vida, para sentirlo. No tenía una voz en off a mi espalda, pero había leído un montón de tebeos. Por cierto,con nueve euros y gastos postales estáis a tiempo de comprar este Piratas del espacio, número siete de la colección Novelas Gráficas Marvel publicado en 1985, a través de Ebay o en Todo colección. Lo he visto esta misma mañana.
Creo que todo fan mantliano debería poder leer Piratas del espacio aunque fuese robado a un amigo; por dos o por tres buenas razones, la primera es que estamos ante un genuino tebeo de aventuras de los que hoy tanto escasean, y la segunda, así completarás tu tebeoteca con uno de los dos tebeos con tapa dura y dolorosa que Mantlo tuvo en España junto al mítico y verde Spiderman contra la Antorcha humana de Montena -otra de los y-por-cierto, tenemos a un inflado que vende aquellos tres álbums superheroicos de Montena por 119 euros aparcado en Todo colección; tal vez esté revendiendo entradas para un partido de la liga europea de algo y le sirvan de tapadera los tebeos, y haya dejado los de Ediciones Laida para mercadear con drogas tan malas como machaconamente perniciosas, solo espero que no trafique con polvo de Pockets de Ases-. ¿La tercera? Esta es la buena de verdad, Mantlo y Jackson Guice intentaban continuar desarrollando estos personajes y tramas antes de que el guionista fuese criminalmente atropellado por el sádico del automóvil. Pega un respingo y haz como que no lo sabías. Como si no lo hubieses leído antes por aquí. En voz baja, Mantlo quería seguir escribiendo historietas.
Dejemos que hable Archie Goodwin, no es la primera vez que le robamos algo:

Mucho tiempo antes de que Luke Skywalker y la Princesa Leia emprendieran su viaje a bordo de la Estrella de la Muerte, en la primera Guerra de las Galaxias, aventureros como Errol Flynn y Douglas Fairbanks habían vivido, espada en mano y alegremente, hazañas de similar ínteres en sus películas. La Guerra de las galaxias continúa esta tradición, llevándola a otra galaxia.
En Swords of the Swasbucklers, el guionista Bill Mantlo y el dibujante Jackson Guice desarrollan plenamente este concepto, combinando las aventuras en el espacio con un grupo de extraordinarios personajes, en la mejor tradición de los cómics de superhéroes. Se trata de crear una nueva colección de comic-books de la línea Epic Comics, de la que esta Graphic Novel es el mejor preestreno y donde se presentan sus incomparables héroes, algunos humanos, algunos alienígenas, algunos simplemente distintos... y todos situados en un escenario tan inusual que en parte es ciencia-ficción y en parte evocación de aquellas queridas películas de los años treinta y cuarenta.
La aventura comienza a todo tren. Hay un gran reparto, desde los villanos colonizadores a la asombrosa variedad de los mismos espadachines. Hay naves que surcan el espacio sobre los vientos solares. Incluso hay un gato. Lo mejor de todo es que hay mucho entrechocar de espadas y mucho "frufru" del magnífico vestuario.

Errol Flynn estaría orgulloso, Luke y Leia también lo están. la síntesis es perfecta.

Convencido de la admirable expresión algébrica Mares y galaxias como un proceso de unificación u homogeneización Mantlo y Guice ven piratas y barcos espaciales que atraviesan las aguas hacia el cielo. Ante el firmamento, el caos negro y terrible pero cultivado de estrellas los dos no pueden imaginar otro templo más adecuado que un barco, una embarcación para atravesar galaxias. No fue la primera, aunque tal vez sí una de las últimas, en la que dos autores de historietas a consecuencia de mantenerse junto a un imaginario por el que sienten una devoción ritual, del que dan además cuenta al final de la obra mediante un texto, La Saga de los piratas, que planeo robar para una próxima entrada, encontraron en los galeones el vehículo potector perfecto para superar el extrañamiento brutal al que conduce la fusión entre las aguas y los planos celestes.
Solo cabe admirar la puesta en paralelo del espacio cerrado de tales embarcaciones y el ingenioso mecanismo ideado en esta historia de espadachines y alienígenas por el que se realiza el tradicional y fílmico abordaje de una nave enemiga bombeando un pasillo de aire desde los creadores de atmósferas después de haber lanzado garfios gravitatorios a través del vacío. La disolución pegajosa y fulminante, esa clase de muerte lenta ajena a la experiencia válida (conocida y experimentada) que espera tantas veces en el espacio desconocido. Pero echemos un vistazo a nuestros nuevos compañeros y mostrémonos tan temerarios como ellos.



Hay algo de Talbot Mundy en las imágenes y escenarios que me sería grato comentar. Será que este tebeo es demasiado divertido para dejar rastro escrito en forma de papeles, sería mejor traer a Van der Leeuw para expresarlo con un juego que los monos altos y rubios del púlpito puedan apreciar mejor, algo que o bien abandonaron o nunca pudieron encontrar, el existir en el riesgo. Ser en la aventura. Las primeras ciencias nos dicen que observando a la tripulación de la Sombra estelar y a sus enemigos vemos que en cada hombre civilizado hay un pirata, y en cada pirata un hombre civilizado resto de alguna civilización desaparecida o masacrada. Y que lo mejor que hay en nosotros es un asesino, nos encontremos en un bando u otro.
La tríada formada por la Princesa pirata Raader, el bestial Servidor y Ojo-espía son una variante permanentemente activada para que la historia se desentienda de sus creadores y solo la imagen ideal y complacida del lector la guíe hasta donde sabemos acabará. Hacia lo mejor del género, donde espera un final nunca roto en el ansia de salvar instantes. Enseguida vemos y sabemos los lectores porqué la criatura blanca armada de músculos limpia a su manera salvaje de cuerpos la cubierta y el cerebro parasitario Ojo-espía se neuroacopla a la mochila de esta gigantesca mascota de la misma forma que apreciamos de un solo vistazo que el actuar y los contornos de Raader nada simbolizan. Simples figuras en acción, seres en movimiento, nada más trascendente que esto. Nada más importante. Todo el secreto reside en el recuerdo y la memoria del lector y el paisaje cultural en el que tan particulares, y supuestamente anodinas, figuras en movimiento enlazan con su reserva camuflada de modelos. Lo cual resulta apreciable incluso para el más inteligente y desgraciado de los lectores, que no ve hasta que mira si se alcanza a ver el mismo exacto objeto desde el otro púlpito lindante al suyo, pues en asuntos de cultura, y aunque solo sean tebeos, solo son tebeos, nos repiten, todo es una linde estrecha, dedicando unos pocos segundos al reconocible tema de la flor mantliana. Que resumiremos con cierto temor y precaución de no estropear una posible futura lectura a los miles de fanes seguidores que hoy con un flan en sus manos pudieran leernos sin haber tenido siquiera la oportunidad de toquetear las paginillas santas: Raader y su tripulación, de los bulbosos a los insectoides pero también los más humanos, son violentos, cantan y meten gritos además de desvivirse por el vil metal y el infierno del tesoro. Son buenos piratas y tienen una historia y persiguen el botín como cualquier buen asesino. Y sinembargo ella es demasiado hermosa. Por eso Lógiko es el segundo en la nave, con su aspecto de mantis religiosa no queda claro si es macho o hembra ni si entre su especie existen tales distinciones o sentimientos. Entre la tierra, el mar y los cielos como la misma muerte se mueven camuflados los fríos espíritus coriáceos.
Este universo es sencillo, existen los que son esclavizados y los que los esclavizan, la Armada Colonizadora. Un imperio romano típico que se presenta mediante su función institucionalizadora y comercial como el contrincante justo de piratas y otros pasajeros de frontera. Porque hasta la galaxia tiene sus fronteras, una muralla a traspasar donde se encuentran el último de los elementos de la peculiar piratería de Raader junto a un secreto familiar. Y efectivamente es así, la flor puede ser una niña que raquea en la orilla de la playa junto a su gato después de una noche de furia gris y relámpagos; una niña que nos descubra que hasta un territorio circular y pasajero como la arena y las dunas puede esconder un faro colonizador. Un eje invasor que anhela controlar y poner fin a la inabarcable marea. Por eso, si dibujante y guionista dedican esta historia a Anne Bonney y Mary Reid no puede verse capricho o casualidad en este hecho del mismo modo que mucho tiempo después líderes políticos históricos marcados por una resistencia a lo político y una discontinuidad histórica hayan utilizado en su discurso los mismos nombres.
Tal vez nos obliguemos un día a revisar este viejo tebeo, a leer los doce números de esta colección. Del modo que sea, aun a riesgo de ser llamados nosotros piratas cuando la realidad exija que no exista otra oportunidad de volver a ellos. Tal vez, me repito, reconozcamos otro día mejor que el de hoy que Bill Mantlo volvió a pecar introduciendo en el relato extraños paralelos políticos. Al margen no se está tan mal. Me parece bien, al menos por hoy. Encerrados dentro del casco de nuestro galeón en mitad del viaje nos convertimos en representantes de la tierra ante ese vacío indiferenciado del espacio exterior y nos damos por fin cuenta de que una flor es todo un tesoro para quien sabe apreciarla. Que los niños son en sí mismos estrellas que nos recuerdan que todo lo que parte de la tierra lo hizo mucho antes del sol -imaginativamente exacto: velas solares-. Y es admirable que un tebeo nos lo muestre una vez más, el recuerdo de esta conjunción natural en el que se reconcilian tierra, mar y cielo.
No es más que simple especulación, espejo de tocador, observación triste de uno que ya no encuentra un ordenador con aquellos lectores de cbr gratuitos y topemolones. ¡Ay!, para leer con el bajo de los pantalones subidos hasta las rodillas. Tebeo de raqueros. Cosas de andar a buscar en la espuma de las olas. También hay una orilla más del otro lado.

4 comentarios:

Uno de dos dijo...

Glorioso escándalo... ¡Vaya chapuza de escaneado! Las páginas están mal.

Uno de dos dijo...

Más o menos arreglada la imagen.

Uno de dos dijo...

¡Yo compré los 12 nºs en Ebay! Y bien que me lo pasé leyéndolos.

Omoloc dijo...

Esta es una de mis lecturas de Mantlo pendientes. Leyendo esto, me entran más ganas de leerlo.

Paz!