¡Santa continuidad marvelita!

Hola, sombra del remedio, ¿te acuerdas? Con la bobería de los poemas robados [-->linkeo<--] querías prestar el oído a una de las más descoloridas epifanías superheroicas de los años ochenta, porque es cosa bella, está gastada, y el tiempo pasa sin que nadie mejor la recuerde. ¡Confórmate conmigo (no hay nada peor en la internete ahora mismo)!
Las Guerras asgardianas tienen su TPB y un Obras maestras de Forum, pero no sé yo si en alguno de esos tomos incluyeron este numerito de Alpha Flight. Siento que vale la pena acordarse de que la epifanía de la rosa de aquel crossover de Chris Claremont y Paul Smith tal vez fuese una de las últimas muestras originales del tipo de recreación periódica que en la Casa de las ideas llamaban antes continuidad, tejido existencial que ligaba esta esperanza venida a existir en cualquier lector por extender el campo de las hinchadas y fingidas interioridades que sobre lo material imponen el condicionamiento cultural y los reflejos psicofisiológicos privilegiados por nuestra hornacina ambiental a la voluntad oculta de los personajes de ficción, y tan particularmente a estos, que aún se reunen bajo el título de subliteratura en el telepronter massmediero, de prolongar su vida ad infinitum. La continuidad, un ritual, un tesoro antiguo del comicbooqueado USAdo que (yo creo) no guarda relación con el actual baile de muertos y manufacturas teledirigidas desde el exterior de la propia esfera creativa.
Resumido de manera feroz el crossover ochentero venía a ser un tinglado de los buenos, muy chulo, en el que los miembros de la Patrulla y los Alphas se las veían enfrentados y divididos entre un grupo de humanos que se han visto transfigurados, según sus deseos y personalidad particular, en semidioses por el poder de una fuente misteriosa que atrapó el avión en el que viajaban con destino al círculo polar ártico. Un vuelo de reconocimiento ambiental pilotado por Madelyne Pryor y Cíclope cuya desaparición lleva a la Patrulla X a tierras de Canada,
donde, manteniendo el viejo buen hábito de las 'superpresentaciones', se las ven con Alpha Flight solo lo justo para suponer que la desaparición del grupo medioambiental podría guardar relación con la enfermedad que repentinamente parece consumir a Ave Nevada. No tardan en encontrar la respuesta... Pero esta es también mejor que la busques por tí mismo, se trata de un tebeo excelente (tres grapas españolas) con Paul Smith pletórico y un Lobezno metido a abuelo de la humanidad que, con Claremont, retoma, al negarse a sacrificar a Ave nevada, ese camino hacia los demás por el que nunca optaría uno de los narodnic superheroicos salidos de la Civil war.
En serio, si por descuido has aparcado la cabeza aquí y no has
tenido la suerte de leer esta aventura de los mutantes, abandona y deja lo que sigue. Escucha solo esta última confidencia, no hay nada indigno de recibir la visita de un dios, su presencia es siempre provisional. Y quizás solo una flor mucho más psíquica que geométrica, más profunda que verdadera, pueda sostener todo el espacio exterior a la tierra.
Le llevó sus buenos números, pero, bajo el recreo de Mantlo, aquel Alpha Flight de Byrne 'tan canadiense' secó zanjas llenas de agua y se dio al miedo y la fantasía. Los personajes originales se arrimaron a la obsesión por el amanecer, por un pasado, por una historia que su creador no había contado, y fueron desapareciendo uno a uno de las historias, de forma inteligente, sin dejar de ligar o desligar tramas futuras y secretos anteriores a su propia génesis. Así se aparecían antiguos enemigos y otros nuevos más pestilentes, creativos en la carne y sobre los sueños de todos los Alphas, que venían a confirmar cuan distinta era esta nueva formación: sexo y abogados, potencias mediadoras, partos monstruosos, dioses temibles, criaturas de genética abominable, niñas y duendes, espacios psicológicos en los que todo horizonte es su centro, astronaves de metal plapitante, control gubernamental, enfermedades púrpuras, etc. En medio, o recién llegados de alguna de esas aventuras, el grupo afronta las que serán las últimas pérdidas, pues sí, Puck, Aurora y Estrella del Norte, dejarán el grupo y ya nada volverá a ser como antes... ¡Uy, se me escurrió el slogan! Si seguías la colección ya lo sabes, y si es que no, te lo largo:
Tras este número especial, Alpha Flight se queda en menú de campaña. Tres platos únicos, tres miembros forman el grupo, dos de ellos son mujeres, dos de ellos visten con los poderes de otros compañeros desaparecidos y, solo una, con el cuerpo de una muerta. ¿Cómo se te queda, cómo llevas la cabeza?
Volvían a la rosa que dejara Claremont, aquella promesa de perfección que se alimentaba y devoraba toda magia destruyendo también la capacidad de imaginar, y lo hacían buscando una cura para la enfermedad de Estrella del Norte. Ya conoces la historia, nos acercaron el superhéroe gay. Un insólito planteamiento de Byrne que Mantlo pasó a la cuerda de la enfermedad, es decir, al SIDA. Y Ocurría en los años ochenta, en un comicbook superheroico. No tengo la menor idea de si medió o no la gasa editorial, pero lejos de desarrollar desde una perspectiva realista este argumento, el guionista de la polaridad lo eufemizó simbolicamente.






















Si todavía tienes por casa el tebeo puedes ver como Box/Mr Jeffries hace de ombligo la tierra buscando la fuente mágica de Claremont y Paul Smith, tampoco faltan las montañas, esto es el centro del mundo y, también, su ombligo. ¡La madre de todos los lugares, el recinto de las ceremonia de crecimiento y metamorfosis! Aurora y su doble personalidad, su terror a lo oscuro, junto con su hermano enfermo encaran el descenso al agujero, por tanto, de lo floral hacia el laberinto y su gruta confusa, mitad terrorífica mitad amable, que remarca el cierre psicológico de la noche, pues, si Aurora toca a Estrella perderá su capacidad de generar luz y quedará sumida con él en la oscuridad. Oscuridad obstétrica que desvela a los hermanos su origen élfico, hijos de hombre y elfo. De la homosexualidad a la herencia élfica, una forma eficaz de soterrar 'magicamente' un tema demasiado complicado por entonces. De todas maneras, el más burroyo puede recordar aquello de la distinta representación del ánima y el animus en el hombre y la mujer con esta pareja de hermanos. La fuente es ahora negra, Loki anda por ahí, y lo suyo son las mentiras...
¿Y Puck? Sí, el enano también cae, disipando el cosmos y anhelando ser todo a toda costa. Muy karmico el saltimbanqui, como era mi personaje preferido ya saldrá por otra entrada ("¡Pero que gran imagen la del tragasables!").
El consejo es el de siempre, busca estos tebeos desgastados de los Alpha Flight, no pagues más de un euro y medio por ellos, y disfruta, porque, a pesar de que no contaron con los mejores dibujantes, fuera esto un sabotaje o no, las imágenes y las historias poseen una estructura bien desarrollada.



2 comentarios:

Xavier dijo...

Arg! I'm beetween being delighted and cursed! I am a BIG fan of Bill Mantlo but can't read spanish! You have my full support! Arg...
Can you read french?

Brucamsi dijo...

Not, but I have bought Les Carnets Secrets de Marco Polo (Éditions Albin Michel). Okay, this just gets better... That is hilarious.
I am fan Chest of Chest!

Brucamsi 1