Bill Mantlo en la Encrucijada.

Hace dos días, por milagro de la imperfección humana, dos días o más... El Mortero del mundo

Partieron el joven y el ángel, y el perro con ellos. Caminaron.

Tobías 6,1.
No hubo comienzo, tampoco origen. Ya sé lo que cuentan y la cantidad de veces que se han escenificado esos recuerdos de infancia, si no fueron cinco habrán sido tres los guionistas que se la dieron con su padre al débil Banner: ¿Rogern Stern, Bill Mantlo, Peter David? ¿O también Len Wein? Mira bien, tengo un ojo en la nuca -un accidente en los coches de choque, no preguntes y sigue mirando-:
"Pirulirupiruliru Pirulirupiruliru Pirulirupiruliru"
[Musiquilla del calor común al fuego]
¿Ves un adolescente tocándose la armónica? El paisaje desértico, un coche molón para la época, un adolescente metiéndole lengua a la armónica... "Ha vuelto Sensación de vivir a la televisión, no te lo pierdas, en Telecinco. Además..." "¡Pssst, atento al ojo!" Estamos en el desierto, y no es el de Tabernas, el ejército USAdo se la toca con su mejor juguete, otra bomba más, pero parece que alguien haya invitado a Rick Jones porque este muchacho es de los que no se pierde una. Y te lo digo yo, que de estos llevo cien huevos y los que me quedan por poner (¿¡!?).
¡Mira, ahora es cuando sale Bruce Banner corriendo a advertir del peligro al despistado muchacho! No te pierdas ni una viñeta, son muy monas.

Bruce Banner se ha dejado en la 'cocina' a su ayudante Igor, se ve que estaban a unos segundos de hacer estallar la Bomba Gamma, genial invento del doctor Banner, y al ver que Rick se había colado en el campo de pruebas nuestro buen científico detuvo la detonación ordenando a su ayudante que no diese comienzo al experimento hasta que él y el niño se pusiesen a salvo. Bruce corre, desde atrás saca a Rick y ya lo arrastra delante lanzándolo al interior de una trinchera sin lograr él saltar al hoyo. ¡Oh, Igor y su dedo han traicionado al Bruce Banner! "¡Maldito, quién habría sospechado de un nombre como ese! Y que fijación con el dedote tan misteriosa." El buen doctor es bañado por la intensa luz de la Bomba Gamma, genial invento de su propia creación.
¡Otra hazaña catalizadora de San Stan Lee (pasto de las sociologías del OVNI comunista, la serie B y el terror del pueblo americano, así lo cuentan)! Al menos, el niño está a salvo. El niño se llega al mundo, y es tener ganas porque el
Freud ya estaba ahí para culpabilizar al pérfido polimorfo.
Dicen que este es el número uno de la colección del Hulk, el doble gris que, luego, al siguiente número, tuvieron que hacer verde por lo difuminado de la impresión. Vota MILAGRO al 666999 o Vota Misterio al 999666 ¿Y tengo que seguir llamando 'Origen' a esto? No, eso es un parto, el mayor y más genial alumbramiento que la Historieta haya conocido jamás -quizás, Akira; aunque no salga una armónica ni un dedo traidor-. El mortero del mundo, el manantial en el que Bill Mantlo se sumergió conscientemente. Porque, amigos, ¿sabéis qué creo yo que imaginaba el guionista de la polaridad para Hulk? Yo creo que Mantlo deseaba convertir a Hulk en su propio padre, es decir, hacer de este personaje una biunidad divina.
"¡Oh, es usted fantástico! Siempre había pensado lo mismo pero hasta ahora no era consciente de ello. ¿Me firma un pecho?"
"Por supuesto, querida aduladora: A mi mayor fan, con cariño por su armónica y... ¡Santo Oriente, estos pezones tienen pelos! ¡¡¡Seguridad, Seguridad!!!"

Peter David es muy listo, dicen que es rápido y escribe novelas. ¿Alguien sabe si son novelas familiares? ¡Bah, está muy pálido! Se ve que no toma baños de luz, de lo contrario no habría tenido que pedirle a un niño gafotas que matase a su padre frente a la tumba de su madre. ¡Cobarde freudita!
Al freudita lo dejamos con lo suyo, salvar el mundo, hacer puñetitas con los puñeteros de Image y moralizar a los todocoleccionistas de Baal. Nosotros, querida aduladora, vamos a mojarnos con el embarazo del niño verde
[Atención padres-Lectura sexy]:
Ya sabemos que el padrecito del débil Banner pegaba a su señora, que causó su muerte y que el niño gafotas al que su padre consideraba un monstruo no fue capaz de denunciarlo, aunque de todas maneras el padre acabase en la cárcel (otro toque maestro, ¡viva el freudismo!). ¿Acaso todo esos aspectos pretendidamente crepusculares no eran conocidos desde el primer número de la colección, el parto del niño Hulk?
Tres personajes, Rick Jones, Bruce Banner e Igor. ¿Dónde ha ido a parar nuestro lado femenino? A falta de una mujer, buena es la Bomba Gamma, aunque también podríamos optar por dejar de un lado la bomba otorgando valor femenino a Rick Jones junto con su armónica. Todo es ambivalencia; de los tres hombres dos están en contacto, Bruce Banner y Rick Jones, y el primero salva al segundo empujándolo al interior de una trinchera. El tercero es un traidor (tiene un dedo),
además, como quiera que no hay mujer que nos asista todo queda en la bomba.

Igor [Padre] ()--> Traidor
-DEDO-

Bomba Gamma [Madre] ()--> Ausente (solapada)

-TRINCHERA-

Bruce Banner/Rick Jones
-BAÑO DE LUZ-


Recordad, amigos, que luego sabríamos que Igor era en realidad un espía soviético, por lo que el elemento de la traición alcanza valor de relato mediante la repetición -una repetición, por cierto, que podemos trasladar al absurdo del juego de la fijación mediante la amplificación progresiva de nuevos detalles más lúgubres, redondos e íntimos-. Pero importa sobre todo acudir a lomos de Otto Rank, una montura muy popular, subidos a sus hombros podremos contemplar a este personaje como una figura negativa que encumbre a un padre traidor; de hecho, esa es una de las representaciones que más se redoblan durante la serie de Hulk, muy pronto, el General Ross toma este papel mediante el cual 'el padre' se camufla, merced a un comportamiento más arbitrario en la persecución de Hulk/Banner, del que tan pronto se apiada como busca su destrucción o llora su muerte, adquiriendo por fin cierta lógica y justificando de esta manera la actitud paterna respecto al 'hijo verde'. ¿Y qué comentar de los presidentes que asomaron por el tebeo? Hasta la llegada del concienciado David, estos tomaron un papel importante que prefiero dejar para el final. Pero todavía en una categoría superior a la del General Ross podemos encontrarnos con una cuatripartición paterna de esta misma competitividad hostil hacia el hijo en los Cuatro fantásticos, quienes no por nada visten uniformes azules y cuentan en sus filas con una Mujer invisible, un muchacho encendido, un imitador monstruoso y un científico inteligentísimo capaz de estrangular, rodear y controlar, un trasunto perfecto de la mistificación científica.
Como quiera que la colección(es) de Hulk se ha desarrollado durante la mayor parte de su publicación como una serie de dos personajes enfrentados, salvo momentos más o menos prolongados de 'curación' o búsqueda en los que Banner y Hulk alternaron protagonismo, el padre traidor atraviesa la serie en la forma de multiples adversarios, algunos de los cuales llegaron a controlar a Hulk o a tener la vida de Bruce Banner es sus manos (con operación quirúrgica incluida). ¿Y no ha sido siempre esa la principal característica, el mayor atractivo de The Incredible Hulk, la aparición de díadas, tríadas,
tetrádas?
La ausencia de lo femenino, su ocultación o una idealización extrema de este carácter vendría a ser, creo yo, otro más de los aspectos que sostienen la polaridad del elemento maravilloso en Hulk. Desde su nacimiento a la luz de la Bomba Gamma se suceden estos fantásticos objetos asimilables al útero materno, el primero de ellos, la trinchera, forma una imagen del todo admirable en la que las entrañas, las venas de la tierra se dan al influjo de la luz irradiada por la explosión a la sombra de Banner. Se trata del instante del alumbramiento monstruoso, pero liberador a la vez, en el que aparece una cuarta entidad, el Hulk gris de rostro amable, monstruo de reflejos infantiles. Cuatro, otra cifra que se repite una y otra vez. ¿Recordamos a Bachelard y sus soñadores? Bill Mantlo nos presentó a los dos seres de la puerta, la puerta bachelardiana, "la ambiguedad fundamental", aunque la mayoría de los lectores prefieren recordar la chocarrera recreación de Peter Mesmero David. Quizás es mejor hacer ver que todo el mundo conoce el laboratorio secreto de Banner, ¡una gruta!, y como recluir a Hulk es uno de los recursos de guión más repetidos. Pero mi preferido es la bella durmiente, Jarella, el alma de Hulk, un anima élfica con la que Mantlo, al enterrarla definitivamente, daba sentido a la imposibilidad de reposo del monstruo preparando así su absorción en la Madre y la carrera de furia incontrolable que culminaría en el destierro de la Encrucijada. Por cierto, tampoco fue capaz de dejar de imitar este sepulcor Peter David, él mató a Betty; se supone, que mediante irradiación gamma o un más sencillo "Me la cargué porque era mía".
¿Os acordáis cuando Modok el supercabezón, Steve Englehart mediante, la transformó en una Arpía? La virgen, la que fijaba en la Madre, convertida en demonio. Aquello fue bonito, estuvo bien. Jarella y Betty fueron, como símbolos del alma de Hulk, el secreto que dormitaba oculto en su inconsciente, el verdadero sepulcro en el que la Madre esperaba. Todo estaba en el principio, ¡ese acabose de lo nuclear, el dominio de la Gran Morada en el que el tiempo se disuelve! En el alumbramiento y en el color de la piel, porque el mito del Hulk es también el mito del Hijo: un trayecto progresista, quizás fruto inconsciente del propio Stanley Martin Lieber, aunque eso sería buscar una explicación, algo siempre abyecto, y no un significado, un sentido, en el que Hulk aparecería como una repetición de los padres en el tiempo por epifanía de la explosión maternal.
Bill Mantlo guionista de la polaridad.
Sí, ya sé que nos han contado que hay dos etapas bien diferenciadas del Hulk mantliano y que en la primera el guionista se dedica a presentar una alocada marcha de encuentros olímpicos entre el gigante esmeralda y todo cuanto superhéroe estaba libre para mantener el negocio de los tortazos. ¿Y si te digo que no me lo creo? Lo que yo veo es una disposición narrativa en la que la multitud de situaciones funestas y cualidades negativas marvelteam-upeanas alzan del lado de la imaginación una momentánea reparación, un cierto avance, de los valores positivos que el enorme niño significa para Banner. Esa primera etapa que trae de vuelta, por un largo período, al Hulk inteligente. [Pero, ¿tocó alguna vez Peter David una nota original?] ¡Piensa en verde!
El mundo dentro de la trinchera, la bomba estalló. Tuvimos un monstruo gris con carita de ángel
y transformaciones nocturnas (¡Luna!) que, poco más tarde, y ya de verde pintado, pasó a ser controlado por Rick Jones gracias a una unión telepática (¡Luna!). Si haces ascos, aún te puedes emperrar en ver un doble hasta que llega el asocial y maligno redoble que muchísimos años después sacaron a las Vegas (¡Luna!). [Pero, ¿tocó alguna vez Peter David una nota original?] Pronto transformado por intercensión de las tensiones reflejas en una nueva cara del mismo monstruo, el Hulk salvaje y destructor, el que salta y no puede volar. ¡Que detalle! Salta y no puede volar, es verde y no tiene nada de azul, encima, el asunto de sus pantalones morados. Está claro que... ¡Este montruo no es Superman!
La Masa no puede abandonar la Tierra, algún lazo terrible se lo impide. No sabe volar. Quizás sean los pantalones del sacrificio, ese color unido al verde dominante que nunca termina de nacer en su perpetúa transformación y que absorvió profundamente al timorato y retraído Bruce Banner. ¡La Madre estaba ahí desde un principio! Pero la situación es mucho peor, los presidentes de los USA tan pronto otorgan la amnistía al monstruo como financian la persecución del que viene a ser, con el permiso del Santo Warlock, el paradigma marvelita de la asunción de la descripción de una individualidad por la humanidad completa. El Gran Principio Atómico de la bomba nuclear que hace de Hulk otro mediador en esto del comicbooqueado (para terminar emperrados, si uno se fija, comparte color con el otro supremo redentor del verde llamado 'bicho alto del pantano', aquel tipo grande de doble sexo que daba frutos en The saga of Urikittu) . Pero me voy perdiendo en asociaciones... ¡Vamos con el misterio de la dualidad gamma!
¡Dí no a la pírula de los héroes solares, saluda a Hulk, resignado héroe lunar! Recuento de personalidades, pero requetecuenta tú si quieres que lo fundamental parece la presencia de una díada Banner/Hulk cuya síntesis es la construcción del drama lunar que nunca acaba. Y se repite, se repite necesariamente para no acabar, pues es su misión hacer patente la estructura antagónica, dialéctica, del Mito del Hulk en el que cada único episodio debe valer por todos. Cuatro, tres y hasta doce, "recuento", y de dos llega a completarse un ciclo.
La luna es mucho más que un vulgar Jeckyll y Hyde,
ella siempre se muestra ambivalente: Jupiter, Minerva y Mercurio, ¿qué imaginaron los cabires? Si quieres busca, sino queda con Stevenson y tose en su sillón, pero no creas que puedes petrificar el Mito del Hulk ya que este no es una víctima apta para arqueologías y en la repetición que no esconde tampoco puede extinguirse. Como una palabra que solo encuentra sentido en el contexto de la expresión, Hulk constituye su ser en una soledad arquetípica de la antítesis yo/mundo en continuo enfrentamiento con su ambiente . Hay un ejemplo sencillo, el encuentro universitario del doctor Banner y Rick Jones, para entonces, compañero del Capitán Marvel, durante el cual una protesta estudiantil atemoriza al viejo profesor de Bruce provocando la discusión entre este último y Rick con la que llega la lucha entre Hulk y Mar-vell. Precisamante acabo de encontrar el himno procesionario a la estructura esquizofrénica del Mito del Hulk donde se muestra más a las claras toda esta simetría invertida, y así suena:

"Y el trapero va dibujando círculos por la manzana. Yo le preguntaría, pero sé muy bien que no habla. ¡Las señoras me tratan amable!, me van a llenar de cintas. Y en lo
profundo, '¡Dirti, mai jar!', sé que no tengo salida. ¡Oooh, mama, y esto puede ser el fin! ¡Y esto puede ser el fin! Atascado por el blues de Menphis, sin poder salir. Mama intentó mantenerme lejos de los ferroviarios: no sabes, me dijo, que beben tu sangre como el vino a diario. Yo le dije que no lo sabía, pero, después uno que una vez me dio un puñetazo en todo tirando del hilo me acordé el cigarrillo. ¡Oooh, mama, y esto puede ser el fin! ¡Y esto puede ser el fin! Atascado por el blues de Menphis, sin poder salir. Ya se murio la abuelita, ya está enterrada entre las rocas pero la gente habla todavía de la pena que le toca. Yo ya lo estaba viendo, que iba de mal en peor, ultimamente la ví encendiendo candela por la calle mayor. ¡Oooh, mama, y esto puede ser el fin! ¡Y esto puede ser el fin! Atascado por el blues de Menphis, sin poder salir. El senador ha llegado, enseñando la pistola, 'Mañana se casa mi hijo, todo el mundo está invitado a la boda'. ¡Con el bajío que yo tengo!, todo lo malo a mí me pasa, si voy seguro me cogen de marrón delante de un camión y sin entrada. ¡Oooh, mama, y esto puede ser el fin! ¡Y esto puede ser el fin! Atascado por el blues de Menphis, sin poder salir. El Hombre-lluvia me dio dos remedios que aliviaran mi locura, el primero era un remedio sureño, y el segundo ginebra pura. Como un loco hice una mezcla que estranguló mi cerebro y ahora veo a la gente más fea y he perdido el sentido del tiempo. ¡Oooh, mama, y esto puede ser el fin! ¡Y esto puede ser el fin! Atascado por el blues de Menphis, sin poder salir. "
Tuvo que ser Mantlo, guionista de la polaridad (Capa y Puñal, Rom, Micronautas), quien ampliara todo este esquizomorfismo tan a la Marvel lanzando al personaje en la que ha venido a denominarse La Encrucijada, supuesta segunda etapa mantliana en la que los rasgos dramáticos y antifrásticos se extienden más allá de lo habitual entonces utilizando de modo consciente estos esquemas contra los que hoy, una vez completamente adheridos a las superficies superheroicas tras los trabajos de Grant Morrison o Neil Gaiman, luchan los editores Didio y Quesada. La Encrucijada. Círculo de la combustión del fantasma de Robert Bruce Banner, esa zona intermedia o alternativa, ese cruce en mitad de mundos, ese centro esclerosado, triple árbol lunar, petrificado y seco, seguramente, también hueco, supone una nueva reclusión que va a servir, ante todo, para mostrarnos la exclusividad de las dos partes del conflicto gamma que se inició, desde los primeros tiempos de la colección, a partir de la hostilidad probada de Hulk hacia Banner, y del que da ejemplo aquella breve separación durante la cual el gran niño verde trató de matar al doctor Banner. Pero dediquemos tiempo a ese lugar, la Encrucijada con su poste. Es impensable no frecuentar otros espacios de la separación donde, además de negar el tiempo por la homogeneidad del paisaje también pareciera volcarse el tiempo mismo redoblando a su vez todas las posibles horas del hombre y sus monstruos. ¿Crees que Bill Mantlo era un artesano? ¿Crees que el recuento mantliano de los distintos estadios de la díada gamma y la memoria del niño eran una casualidad? Recuerda La enfermedad del sueño de Beroy, sigue--> el enlace y mira el suelo ajedrezado y las puertas en vagón, acuérdate de Bachelar, "hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el 'rezonga ángel maldito'" (reconoce este fragmento), piensa en el espacio euclidiano y pronuncia por lo bajo la palabra mágica... "¡Supercalifragilisticoespirituoso!", "¡¡¡Agh, pelos sobre los pezones!!!" La palabra es antitipia, antitipia del Hulk, pero poco dice así la palabra separada de todo como está en el diccionario: simultaneidad, los mundos se mueven a la vez detrás de cada puerta, los senderos serpenteantes (¡Serpenteantes!) que llevan a estos universos herrados figuran circularmente cada uno de los pasajes que Hulk cruza o por los que es engullido disolviendo la alternancia de los puntos vista, que ahora se vuelven uno solo separados del otro. Es el momento en que el Hulk salvaje parece perder el sentido de las significaciones fisiológicas, hasta temporales, caminando a lo largo de un desierto en compañía de la Tríada -excepcional siempre Mantlo en la recreación de la polaridad- para volverse sustancia. ¡Y nunca sería tan acertada la traducción española para el nombre del héroe lunar gamma, la Masa! Nos sorprendemos con escenas en las que un Hulk verdaderamente mítico contempla los mundos a través de las puertas de la Encrucijada, el espacio mágico al que ha sido trasladado por el Doctor Extraño una vez que en la Tierra (lo móvil respecto a Hulk, al que, por cierto, ni siquiera un freudita como el Peter David logró hurtarle su carácter de eternidad, de naturaleza indiferenciada, universal; sobre todo, porque fue con esta base que aportó la que, yo creo, es la mejor de sus contribuiciones a la serie con los rollos de los futuros de Hulk: los episodios de las cucarachas catastróficas y el Maestro) ya nada conseguía contrarrestar la furia del monstruo y sus deseos eternos de reposo ante el pasado precipitado de Banner y sus delirios, provocados, por intercesión, claro, de Pesadilla. Casi se siente excitado el gigante ante la visión de la esperanza reintegrada del amor a la vida y, con él, esa Tríada generalmente tan poco celebrada y tras cuyo visual maravilloso un lector sensible dejará de lado cualquier psicologismo [Pero, ¿toco alguna vez Peter David una nota original?] para abandonarse sumergido a lo onírico y lo cosmológico con una iconografía desbordante en su imaginario. Porque comienzan propiamente los cuentos, Bill Mantlo se complace en el erotismo del anima, que ya representó Jarella, y aparecen las espadas, los espejos, las escaleras, los cantos a la muerte, es decir, todo el largo cordel de lo figurado que media entre la muerte y el tiempo. Sin necesidad de explicaciones pues en esta nueva esfera Bruce Banner no vigila al gigante. Las tinieblas son desconjuradas, el pasado, el presente y su futuro, se borran en la búsqueda de un descanso que ahora sí se puede proclamar con pleno sentido como la intimidad de una eternidad que cansa y respira, que llena la Encrucijada de cuentos y de maravillas porque son ellos lo único que aplaca el paso del tiempo allí, precisamente, donde, por la homogeneidad del espacio de reclusión, nada parece cambiar salvo uno mismo.
¿¡No has leído nada del Hulk (La Masa, Forum) de Bill Mantlo!? Exije su inmediata reproducción en serie, pide su reedición en gruesos tomos de la tapa blanda en este y en cualquier otro país, ¡el mundo necesita de ese Hulk! No sabes hasta que punto aquellos episodios se relacionan con la actualidad marvelita:
La realización de una biunidad divina, que no aparece más que como una posibilidad de lo que pudiera haber planeado el guionista de la polaridad de no haber intercambiado esta colección por los Alpha flight con John Byrne en un número antológico, ha sido falsificada en lo que han querido llamar Planet Hulk o no sé qué macrosaga de bendiciones económicas increíbles. Sin embargo, siendo una chufla con monda de patatas y tufo deshidratado a leche Kodiak, no han logrado cascar, como sucede con cualquier falsificación, la constancia del valor dual de la figuración gamma y, 'Yo acuso', tampoco ha creado originalidad alguna porque "¡Todo estaba en el principio!" Efectivamente, también el Hulk rojo existía y nació en el mismo instante en el que Bruce Banner era bañado por la luz durante el primer día de la Bomba Gamma; tal y como Bill Mantlo recuperaba la infancia de Banner, también reunía las fijaciones por las que este personaje creía conocerse, aquellas sobre las que había fijado una identidad de sí mismo que solo la detonación
de la bomba, exteriormente expansiva pero interiormente comprimida del alumbramiento del gran niño verde, alias Hulk, pudo recuperar mediante la coexistencia única y singular de dos entidades (doble-doble), el espacio-trinchera que borra toda distancia temporal entre la infancia de Robert Bruce Banner y el adulto Doctor Banner donde una nueva identidad definida por el reclamo de la ausencia afectiva conquista el horizonte y el centro de todo el plano psicológico construyendo una venganza enraizada, por otro lado, en la esperanza del ritual duplicativo. Por lo que la furia ya escondía ese secreto deseo de retorno, doble retorno a la indiferenciacición infantil bruta y a la certeza de una muerte indisoluble de persecuciones, reclusiones, luchas y resignación que vendrían a significar toda nueva generación del doble-doble, toda transformación. Pasando por la mortificación del desmembramiento y su fase canibalista de preeminencia de una u otra parte del todo tras la que se espera alcanzar la liberación de las ataduras mórbidas y maternales así significadas por el enraizamiento emocional antintelectual del Hulk. No por nada Bruce Jones utilizó la sangre verde del monstruo (en ella circula la consanguinidad con el adversario y, también, su personalidad equívoca) como metáfora del caos y, al mismo tiempo, como un elemento liberador de ataduras (literalmente copiado por el señor Hollywood, ¡chutes gamma para todo el personal!) en clara cercanía con el Dionisio señor de la savia, los líquidos de la embriaguez y, claro, el inconsciente, porque también este dios fue desmembrado y devorado por monstruos. En ese aspecto encuentra apoyo mi creencia en los planes mantlianos para la realización de la biunidad divina del Hulk/Banner, de la que los espejos, el visual de las almas eróticas y las aguas, proclaman el proceso de disolución de la triple identidad que planteaba la problemática gamma, para la que ya no es la explicación, ahora mero pasado que como la débil presencia espiritual de Banner podría fácilmente calcinarse, sino un sentido preciso de atención el que fija los fantasmas volátiles de la conciencia de Banner y la imitación infantil y furiosa del comportamiento de Hulk en el fuego del iluminado que yo he imaginado (quiero ver) como un Hulk rojo mantliano. El Hulk rojo del retorno y la luna de sangre (rubedo teriomorfa dibujada por Arthur Adams, que soñar no cuesta casi nada), pues el Hulk solitario siempre tiende a volver sobre sus pasos y sus guionistas y escritores a reencontrar esos caminos antiguos y esas duplas representaciones.
"Partieron el joven y el ángel, y el perro con ellos. Caminaron." Retorno, esa es la encrucijada maravillosa del Mito del Hulk, repetición, pero una repetición justificada miticamente, irresoluble y constante como la que Mantlo, araña conocedora de los peligros narcisitas del centro de su tela, conocía.

[Última hora]===> Vía Newsarababama nos han informado que el señor Hollywood se está rodando una nueva versión del mito del Hulk basado en los episodios de la Encrucijada y, además, acaban de colgar el ensayo del videoclip de la que con toda seguridad será la banda sonora del filme maldito. ¡Mirad, ruedan en el ático del Doctor Extraño! ¡Excelsior, coleguillas!

2 comentarios:

Bruce dijo...

No hay palabras...Hormigas, somos como hormigas..

Brucamsi dijo...

La jodida lucha de los colores cuando se mezclan, blanco y negro.
Te sobresalen los pelos por el escote.